Es un sentimiento de amor, que se caracteriza por tres elementos:

  1. La fantasía: pues es un amor que vive en la imaginación o en la mente de la persona que lo siente.
  2. La idealización: se considera al ser amado, como alguien perfecto en todos los aspectos, posee solo cualidades positivas, y no le encuentra ningún tipo de defecto.
  3. La distancia: nunca llega a haber contacto real, ni físico con la persona por la que se siente tal amor.

El amor platónico se caracteriza por ser:

  • Irrealizable e inalcanzable, pues existen numerosas circunstancias por las que no se llega a materializar.
  • No suele aparecer el elemento sexual, y en el caso que aparezca, se da de manera mental, imaginativa, no de forma física
  • La ilusión, es la base de este tipo de amor, es lo que motiva, mantiene el deseo y la esperanza.
  • Concede mayor importancia a lo espiritual, que a lo físico o lo pasional.
  • Se atiende más a lo emocional, y a lo intelectual, pues la inteligencia, es un rasgo que marca ese sentimiento hacia la persona amada.
  • Es muy íntimo, pues suele ser inconfesable, y la persona lo vive dentro de sí misma, como un gran secreto.
  • Lo sienten personas, introvertidas, vergonzosas, románticas, intelectuales, pues sienten inseguridad en las relaciones de amor físico, ya sea porque su timidez no les permite confesar sus sentimientos, o porque no saben cómo actuar, por eso suelen tener un amor platónico, en el cual , la riqueza interior, es decir, los conocimientos y sabiduría de la persona amada, se convierten en objeto de admiración y deseo.
  • Los hombres tienen más amores platónicos, que las mujeres, ya que, les cuesta más abrirse, y decir sus sentimientos y emociones, prefieren expresar lo que sienten a través de fantasías, que materializarlo en la realidad.
  • Es un amor no correspondido.
  • Suele aparecer en la etapa de la niñez o la adolescencia, pero en la etapa adulta también es muy común.
  • Está presente la frustración, ya que, por un lado proviene de un hecho que no ha sido consumado en la realidad, y por otro está ligado a la esperanza de que ese encuentro con la persona amada se produzca, en la realidad, aunque sea mediante la fantasía y la imaginación. Esta frustración, deriva en sentimientos negativos, como la tristeza, la pena, pero también en sentimientos positivos, como la esperanza y la ilusión.

El amor platónico desde el punto de vista de Platón

A pesar de que muchos afirman, que el término “amor plátónico”, fue inventado por el filósofo griego Platón, existen diferentes personas a lo largo de la historia, que ya acuñaron tal término.

En el siglo XV, el filósofo Marsilio Ficino, neoplatónico y natural de Florencia, Habló por primera vez del amor platónico, destacándolo como un sinónimo del amor socrático, ambos, tenían como base central la inteligencia de la persona, y la belleza del carácter, dando de lado a la apariencia física.

En 1636, en la obra “The Platonic lovers”, (los amantes platónicos), perteneciente al poeta inglés, Sir William Davenant, el amor platónico aparece, pero con una interpretación diferente, empezó a entenderse como la raíz de la auténtica verdad y todas las virtudes.

Tiempo después, aparece Platón, el cual se refiere al amor platónico, como el amor verdadero hacia la sabiduría de la persona, llegando a sentir por ella una inquietud y deseo de conocerla, y saber acerca de su vida, sus conocimientos, y pensamientos. No es un amor al ideal de la persona, sino el amor a descubrir su inteligencia.

Afirmaba que, la belleza de las personas no residía en el cuerpo físico, si no en la imagen o reflejo del espíritu, por lo que consideraba que se debía de profundizar e indagar en el conocimiento del alma humana, llegándola a amar, pues en ella se encontraba la verdadera belleza.

Para Platón, el amor, era algo puro, alejado de las pasiones, pues las consideraba, efímeras, ciegas y falsas. El amor no se basaba en intereses, sino en la virtud.Consideraba  que la belleza que se puede encontrar en el cuerpo, pertenecía a un plano espiritual, consideraba que esta forma de amor, consistía en el anhelo por acceder de manera espiritual a esa persona.

El amor platónico, no consiste en la atracción sexual hacia una persona, es decir, no se sienten deseos de besarla, abrazarla, o hacerla el amor, la pasión no se siente como tal, la persona se ve como un ser idealizado. Para Platón existe una belleza interna que va más allá del físico y es lo que verdaderamente hace que nos enamoremos del otro. No son las cualidades externas las que prioriza en el ser humano, sino las que guarda en su interior, y que la hacen especial, provocando así que surja el amor hacia ellas,

 Lo bello es indesligable de lo bueno y lo auténtico, y lo auténtico sólo puede reconocerse a través del intelecto.

En su obra “El banquete”, platón hace referencia a un amor que prefiere ser expresado de manera, intelectual y no física.

Platón creo la teoría de las ideas, en la que todo era perfecto, a diferencia del mundo real, dónde todo lo existente era imperfecto. Debido a esa concepción o entendimiento de la perfección absoluta en todo aquello que tenía a su alrededor, definió el amor platónico, como perfecto, y por tanto inexistente en el mundo real, solo existía en el mundo de las ideas.

Amor platónico desde el punto de vista de la psicología

Platón, relacionaba el amor, con la insatisfacción con la vida, decía que solo amamos lo que deseamos, y que solo deseamos lo que no tenemos, y creemos que nos hace falta.

Para él, el amor, no se basaba en la realidad, sino en la fantasía.

Desde el punto de vista psicológico, dentro de la persona existe un vacío constante, que no sabemos cómo cubrir, y por eso lo buscamos constantemente.

En el amor de pareja, solemos tener ideales, pues buscamos un amor a nuestra medida, que tenga ciertas cualidades físicas, que nos trate de determinada manera, y que a poder ser sea para siempre. Intentamos encontrar la perfección en otra persona, de acuerdo a nuestros deseos. Esto se convierte en una visión romántica y nostálgica hacia las relaciones, de manera que, si los ideales que hemos creado en nuestra cabeza, no se cumplen, solemos caer en pensamientos reiterativos, sobre lo que tendría que haber sido, y lo que en realidad fue. Esto nos lleva al malestar y la autotortura.

En ocasiones, ese amor platónico que anhelamos, ocurre, es entonces cuando la persona, se enamora perdídamente, y se siente embriagada por tal sentimiento, se encuentra en una situación de exaltación constante. De esta manera, cree haber cubierto esa carencia, que le causaba un auténtico problema. Sin embargo, con el tiempo, se pierde interés, y se vuelve a querer tener algo inalcanzable, por lo que al ver que no se consigue, vuelve la tristeza y el sufrimiento.

Muchas personas, encuentran placer en el deseo, en soñar e ilusionarse, pues eso les hace sentirse vivos. Ocurre que cuando, consiguen lo que desean, se acaban cansando de ello. El motivo de su aburrimiento, está en que aquello que ha obtenido, es real y por lo tanto imperfecto, por lo tanto se sale de los ideales de perfección absoluta, que tiene en su cabeza.

De esta manera, nunca cumplen sus expectativas, y la búsqueda de ese amor platónico se convierte en una obsesión, por lo que está en la búsqueda constante de esa dosis de carencia.

Sin embargo, ese deseo la hace vibrar y no está dispuesto a abandonarlo, pues aunque le produce sufrimiento, es un sufrimiento dulce y adictivo, cree firmemente, que tiene derecho de pedir siempre algo mejor que lo que ya tiene, y así mantiene su ilusión viva, a diario, como si siempre fuese la primera vez.

El problema es, que muchas veces pensamos que la felicidad está en otro lugar, en el que justamente no estamos. Pero, acabamos por descubrir, que no es así, y que tenemos todo al alcance de nuestras manos para sentirnos felices y plenos, y que si supiéramos manejar algunos aspectos de la vida que nos causan sufrimiento, no tenderíamos a creer que esa felicidad queda muy lejos de lo que nosotros sentimos.

A pesar de ello, la gente teme esos cambios, pues les producen ansiedad, e inseguridad, y prefieren quedarse estancados, en aquello que podría haber sido, en vez de pensar en lo que podría ser.

Hay que dar de lado al amor platónico, y no anclarnos en ideales y fantasías que no tienen cabida en la realidad, debemos amar lo que ya tenemos en nuestra vida, tenemos que ser capaces de apreciarlo y agradecerlo, hay que vivir el momento, ver lo positivo de nuestras vivencias y sacarles una enseñanza, así como aceptar las adversidades. No hay que permanecer anclado en el pasado, ni pensar en el futuro constantemente, anhelando la perfección, o aspectos imposibles, que nunca llegarán a suceder. Pues realmente en la imperfección reside la auténtica belleza.

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