Ser amable es una de las características que suelen distinguir a las buenas personas. Es importante ser amable con todas las personas, aunque haya algunas que no te caigan demasiado bien. Pero, por esto mismo, a veces puede suponer un gran reto.

Hay personas que son amables por naturaleza. No les cuesta sonreír a la gente por la calle y siempre dicen por favor gracias sin que ello le suponga el mínimo esfuerzo. E, incluso en los días que están de mal humor, son capaces de dejar sus malos modales de lado y seguir tratando bien a los demás. Ahora bien, si esta cualidad no va contigo, puede que te resulte un poco más complicado ser amable todo el tiempo.

Pero, como casi todo en esta vida, es posible potenciar las habilidades, entre ellas, ser amable con los demás. Además, este es un aspecto importante. Quizás no lo sabías pero, las demás personas te tratarán como tú les trates a ellas. Y viceversa. Si vas a una tienda y dices Buenos días y el dependiente no responde, enseguida cambiará tu actitud hacia él.

Por esta razón, ser amable con los demás crea un ambiente agradable en el que convivir. Si eres educado con las personas que te cruzas en tu día a día, verás como éstas serán agradables contigo.

¿Qué es ser amable?

Lo primero que debemos saber, antes de aprender cómo ser una persona amable, es qué es ser amable.

Según la RAE, una persona amable es aquella que se comporta con agrado, educación y afecto hacia los demás.

La amabilidad está en los pequeños detalles. Puede que no nos demos cuenta, pero el simple hecho de sostener la puerta para que pase otra persona puede influir mucho en su día. Son esos detalles que parecen no tener importancia los que tan felices nos hacen.

¿Cuáles son las cualidades de una persona amable?

Las personas amables se identifican porque tienen una serie de cualidades:

  • Autocontrol. Controlarse a uno mismo y a sus emociones. Es cierto que, en ocasiones, desearíamos gritarle a esa persona que nos saca de nuestras casillas. Como es normal, no todo el mundo nos va a caer bien. Ni nosotros le vamos a caer bien a todas las personas de nuestro alrededor. Pero eso no es motivo para tratarlas mal. Controlar tus ataques de ira y rabia es una de las características de una persona amable. Es decir, tratar con respeto a los demás. Aunque haya situaciones en que creamos que no se lo merezcan.
  • Respeto. Como acabamos de decir, todas las personas merecen respeto. Podemos saber que alguien ha cometido fallos que nos afectan, y actuar en consecuencia. Pero siempre desde el lado del respeto y sin insultar ni agredir (tanto verbal como físicamente) a los demás. Hoy en día esto es más fácil decirlo que hacerlo. Seguro que hemos observado en nuestro día a día a personas que se pelean, a veces por nimiedades, y llegan a los extremos. Está en nuestra mano no ser así. Si hay algo que te molesta de alguien, díselo, pero de forma respetuosa.
  • Simpatía. Las personas amables se caracterizan por la simpatía que desprenden. Siempre saludan cuando entran y cuando salen de los sitios. Piden perdón cuando se chocan con alguien en la calle. Sostienen la puerta cuando va a pasar alguien. Pregunta educadamente a las personas. Y siempre dicen por favor y gracias.
  • Empatía. Ser amable conlleva sentir empatía hacia los demás. Saber ponerte en el lugar de la persona con la que estás hablando es muy importante. Te ayudará a no juzgarla rápidamente y a valorar quién es. Muchas veces nos cuesta librarnos de nuestro ego para intentar comprender a los demás. Una persona amable intenta empatizar con los sentimientos de quién tiene en frente para así entenderlo mejor.

¿Cómo ser amable?

A continuación te mostramos algunos consejos que puedes seguir para ser más amable con los demás:

Instrucciones para ser amable

  1. Sonreír. No hace falta que vayas todo el día sonriendo. Simplemente cuando te cruces a alguien que conoces, sonríele. Cuando entres en algún establecimiento, banco, oficina u hospital y te dirijas a alguien, sonríele. Cuando entres en tu trabajo sonríe a las personas con las que te cruces. Parece mentira pero el hecho de sonreír a otra persona hace que el ambiente entre los dos cambie. Siendo éste mucho más positivo. Es cierto que hay días en los que nos encontramos de mal humor o no estamos demasiado felices. Pero una característica de una persona amable es no pagar con los demás nuestro estado interior. Una simple sonrisa, aunque estés bajo de ánimo, hará que tu día fluya mejor. E, incluso, hará que te sientas mejor.
  2. Interésate por los demás. Cuando te detengas a hablar con alguien, muestra interés en las cosas que te está diciendo. Pregúntale que tal le ha ido el día o, si hace tiempo que no sabes nada de él o ella, pregúntale cómo le va la vida. Después, cuando te estén contando sus cosas, mantén una escucha activa. Mírale a los ojos cuando te hablen y asiente en repetidas ocasiones para que tu receptor sepa que le estás escuchando. No le interrumpas cuando está hablando y respeta los turnos de palabra. Mantén una charla fácil y despídete educadamente cuando tengas que irte.
  3. Compórtate de forma educada. Habla siempre con respeto a los demás. Di por favor, gracias y de nada cuando tengas que decirlo. No te vayas simplemente cuando te convenga. Si alguien está haciendo algo por ti, muestra tu agradecimiento de forma adecuada. No seas grosero con los demás y no les trates mal.
  4. Ser amable no quiere decir que te dejes pisotear. Muchas personas confunden amabilidad con debilidad y esto no es cierto. Ser amable con las personas que te rodean no significa que seas inferior a ellos, simplemente que eres educado. Cuando hables con los demás sé humilde, pero no te consideres inferior a nadie. No agaches la cabeza ante los demás. Quienes piensen que por tratar bien a los demás se es inferior tienen ese problema con el que lidiar. Tú sabes quien eres y las opiniones indeseables de los demás no tienen importancia.
  5. Sé honesto. Ser educado y cortés con los demás no significa que debas mentir para agradarles. Una persona amable tiene sus opiniones y las defiende. La diferencia se encuentra en el modo de defender tus ideales. Muchas personas se dejan llevar por la ira e insultan y agreden a quienes no piensan como ellos. Ser amable significa saber cuando no vas a llegar a un acuerdo con otra persona. Y no por eso tenéis que pelear. Respetar las opiniones de los demás y que respeten las tuyas es fundamental. Di lo que piensas sin temor a lo que puedan decir los demás.
  6. No hace falta actuar con hipocresía. En tu vida te vas a encontrar con mucha gente que no caiga bien. Saludarles si los conoces y hablarles educadamente no significa que seas hipócrita. Simplemente no actúes forzosamente y no hagas nada que no quieras hacer. No hace falta que mantengas una conversación con una persona que te cae mal. Si la conoces, salúdala cortésmente y sigue con tu camino.
  7. Ofrece tu ayuda. Ofrecerte a ayudar cuando puedas es una característica de las personas amables. Si ves a alguien que necesita ayuda para cruzar la calle o para entrar en el supermercado, hazlo. Son los pequeños gestos los que nos definen. Hacernos la vida más fácil unos a otros es algo que se agradece. Después de todo, el buen trato con los demás es algo que siempre nos ha llenado de felicidad.

Como has podido leer, ser amable se basa en las pequeñas acciones que llevamos a cabo todos los días. Quizás al principio, si no estás acostumbrado, te resulte un poco más difícil. Pero cuando empieces a ver las buenas reacciones de la gente que te rodea al tratarlos con amabilidad verás que merece la pena el esfuerzo. Lo bueno es que, poco a poco, al ir siendo cada vez más amable, te acabará saliendo solo.

Seguramente la parte más complicada de ser amable es no caer en el juego de las personas antipáticas y maleducadas. Recuerda que dos no se pelean si uno no quiere. Si hay te trata sin respeto, simplemente hazle saber que no quieres saber nada de él y aléjate. Ya verás que sacando de tu vida a personas que te tratan mal hará que te sientas mejor. Además, de esta forma, sabrás cómo se sienten los demás cuando tú los tratas mal.

Todas las personas nos merecemos respeto. Si todo el mundo se tratara bien, las cosas irían mucho mejor. Pero como tú solo puedes influir en tus actos, sé amable tú y rodéate de personas que lo sean contigo. Tener un buen ambiente en tu vida será muy beneficioso para ti. Sobretodo si eres tu el que crea un ambiente positivo.

Esperamos que este artículo os haya servido de gran ayuda y que, gracias a él, podáis ser amables con los demás. Recordad que cada acción cuenta y que nosotros somos dueños de todo lo que hacemos.

 

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