Partiendo de la base, de que parejas perfectas no las hay y que no existe la imperfección, si se puede y se debe, tener o mantener una relación siempre, sana. Cuando empiezan los problemas, problemas que no se solucionan o empiezan con mal pie, lo que debería ser una relación de pareja bonita y sana, se convierte en tóxica. Y siempre, siempre, termina mal.

Para que una relación funcione y sea sana, nunca una de los partes debe creerse más, ni superior. Ninguna parte está por encima. Ambos/as, siempre, son iguales. Eso es una regla básica para que las relaciones de pareja no se terminen estropeando y sean sanas.

Instrucciones

  1. Básico y una regla no escrita que se debería hacer siempre cuando se empieza una relación de pareja, es hablar de lo que cada uno quiere o anhela. Puede parecer una tontería así, de primeras. Pero muchas parejas han terminado separándose o terminado muy mal, precisamente, por no hablar de sus planes de futuro, de lo que querían, lo que no querían, etc. Por ejemplo, algo que a la larga podría y trae muchos problemas, es el tema de los hijos. ¿Quieres tenerlos, prefieres la adopción, no vas querer ser padre o madre nunca? Son temas que deberías tratar con tu pareja porque si en este punto no estáis de acuerdo, a la larga, la relación terminará por hacer aguas.
  2. Una buena comunicación entre la pareja será la clave para que la relación dure y no haya problemas.
  3. Interesaros por las inquietudes de cada uno. Es primordial que cada uno conozca a su pareja. Cuando se empieza con el tonteo, no todo el mundo se muestra tal y como es. Porque lo que quiere es gustar a su pareja y conquistarla. Cuando empiezan algo serio es cuando realmente se empieza a conocer a la persona y si no habéis sido claros, podéis decepcionaros de la pareja o llevaros disgustos.
  4. Sed sinceros. La sinceridad debe estar presente en cualquier relación sana. Contaros vuestros deseos, vuestros planes a corto plazo, lo que os gustaría hacer en el futuro, como os veis en X años, etc. Todo eso hará que os unáis más (o no) pero dejará clara la base de la relación y sabréis que podéis esperar de vuestra pareja.
  5. No os comparéis con nadie. Aunque podáis ver a parejas súper felices, super enamoradas, que os cuenten que viven en una nube, etc. No es cierto. Por supuesto que pueden sentirlo, pero las parejas también discuten, también tienen desavenencias, no siempre están de acuerdo y riñen. ¡Somos humanos! Así que no os comparéis, porque cada pareja es un mundo y vosotros debéis vivir a vuestra manera (no como los demás).
  6. El amor no debe ser ciego. Siempre, ante todo, debes mirar por ti. Muchos psicólogos indican que el amor no debe ser ciego y hay que hacerse a si mismo, ciertas preguntas. Por ejemplo, por mucho que estés enamorado o ames a una persona, debes pensar ¿soy feliz a su lado?, ¿lo que busco en una pareja me lo puede ofrecer el/ella?, ¿Qué necesito en una relación, me lo puede ofrecer o lo tengo con ella/el?, etc. Preguntas de este tipo debes hacértelas para saber si vas por el buen camino o no. No sigas en una relación en la que no estás a gusto, jamás. Ni tampoco si ya no eres feliz (porque claramente te está indicando que algo ya no funciona en la pareja), no alargues las cosas… siempre termina peor y se convierte en una relación toxica. Si no funciona, no funcionará. Por mucho que te auto engañes en lo contrario.
  7. No perdáis vuestra independencia. Estar en pareja es compartir, vivir experiencias juntos, pasar rato juntos, vivir momentos…. Todo eso es normal y comprensible. Pero no hay que olvidarse de que sois dos personas que también tenéis más vida a parte de estar juntos. No os olvidéis de vivir momentos solos, con vuestros amigos, haciendo cosas que os gusten, etc. No dependáis de vuestra pareja ni seáis un siamés de él/ella. Si eso ocurre al final empiezas a infravalorarte y dejas de ser tú mismo/a.
  8. Hay que ser asertivo. No siempre resulta sencillo, pero hay que ponerlo en práctica. No te cortes en expresarle tus sentimientos a tu pareja, en decirle tanto lo que sí te gusta como también lo que no te gusta. Lo mismo debe ser por la otra parte. Para que una relación sea sana debe tratarse siempre de iguales. Por ambas partes. Si una parte se expresa sinceramente, pero la otra, siempre se lo reserva, al final tarde o temprano terminará explotando y discutiréis. Mejor siempre, no guardarse nada. No hace falta decirlo de malas maneras, por supuesto. Con calma, de buenas maneras… pero hablarlo.
  9. La sinceridad combinada con la confianza será la clave de vuestra tranquilidad de pareja y, por ende, la felicidad. Si confiáis plenamente en vuestra pareja no deberíais ni tener celos, ni desconfiar de él/ella, no agobiarle/a con preguntas que no vienen a cuento, etc. Por eso, no mintáis. Sed sinceros en todo momento y dad libertad plena en todo. Sois una pareja y estáis junto porque queréis, pero no hay que olvidar jamás que no os pertenecéis. Ni tu eres de ella, ni él es de ti.
  10. No sois posesiones. Una relación se ve sana y funciona cuando ambos son libres, no se agobian, no son posesivos ni celosos. Cuando empiezan los celos, la relación empieza a hacer aguas. Si quiere salir con sus amigos, que lo haga. Tu haz lo mismo. Si quiere estar solo o sola, lo mismo. Cada persona necesita su espacio y hay que respetarlo. Si no es así, no te conviene esa persona a tu lado.
  11. No hay que agobiarse pensando en el futuro ni haciendo planes a mucho tiempo vista. Disfrutad del momento, vivid el momento y sé felices. Si empezáis con los grandes planes desde el principio, acabareis por agobiaros o peor, es posible que no lo vayáis consiguiendo y terminéis por empezar a tener problemas en la relación. Así que vivid los momentos juntos, sed felices y cuando vaya pasando el tiempo, ya iréis viendo. El tiempo que duran las relaciones no se sabe… así que carpe diem.
  12. Aceptación. Te gustaba tu pareja tal y como era. Te enamoraste de esa persona, tu pareja, por como era. Por tanto, ¿Por qué quieres cambiarla ahora? No lo intentes. Cada uno es como es. Si intentas moldearlo a tu gusto, ya no es la persona de la que te enamoraste ni tú, le quieres tan bien. Lo mismo puede ocurrir a la inversa. Hay que aceptar a cada uno como es. Si te intentan cambiar, es que esa persona no estaba realmente tan enamorada de ti. Hay cosas que, seguro que no nos encanta de la pareja, pero es lo que hay. Nadie es perfecto y piensa que tú, tampoco.
  13. Igual que dijimos que no hay que agobiarse por el futuro ni en una vida perfecta jamás intentes comparar a tu pareja con un ex o con tu pasado. Jamás. Si sacas el tema, o bien quedará siempre esa conversación ahí o puede tirarlo todo al trasto. Por tanto, si tu pasado ya no está en tu vida actual es porque no te iba tan bien y decidiste cortar por lo sano. Ese debe ser el punto y final. No hay vuelta atrás y tu pareja, no se merece que le compares ni hables de cosas que no van con él.

Que Necesitas

  • Ser sinceros el uno con el otro para que la pareja no tenga problemas.
  • Confianza plena el uno con el otro.
  • Fidelidad.
  • Generosidad.
  • Amor.
  • Pasión.

Consejos

Una relación que es sana es la que deberíamos tener todo el mundo. Si piensas que te mereces otra vida, que no eres feliz, no te gusta lo que vives, has cambiado completamente de cómo eras a cómo eres, etc. Piénsate bien si merece la pena que sigas en esa relación… porque eso no, no es una relación sana.

Una relación de pareja normal, sana, bonita es una combinación de amistad, de amor, de pasión, de fidelidad, comprensión, generosidad, sinceridad, dar espacio a tu pareja, no ser posesivo, no ser celoso y no cambiar a tu pareja. Hay que aceptar cada uno como es. Eso es lo que te gustó en un principio, por tanto, no pretendas cambiarlo/a como si se tratara de un muñeco a tu antojo.

Y, sobre todo, jamás recurras al error cuando estés enfadado/a, cuando no salgan las cosas como esperabas o estés enfadado/a, echarle en cara cosas de tu pasado, compararle con alguna pareja de tu pasado, etc. Piénsalo, ¿te gustaría que te lo hicieran a ti? Piensa siempre esta pregunta cuando estés cabreado y quieras decirle algo a tu pareja. De este modo, seguro que la mitad de las cosas que pensabas decirle, no lo haces. Hay cosa que una vez dichas, no se olvidan. Así que ve con cuidado. Olvida el pasado y céntrate en tu presente que quién sabe… puede que se convierta en tu mejor futuro.

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