¿Sabes qué es la megalomanía? ¿Has oído alguna que otra vez este término sin comprender su significado? No te preocupes, en doncomos vamos a explicártelo.

La megalomanía o el exceso de amor por uno mismo

La megalomanía está directamente asociada al comportamiento narcisista. Un megalómano es aquella persona que tiene un concepto muy elevado de sí mismo. En ocasiones estas personas pueden incluso llegar a desarrollar importantes delirios de grandeza. Este tipo de perfil tiene ciertos aspectos positivos, pues permite abrir muchas puertas hacia el éxito social al disponer de un nivel tan elevado de confianza en uno mismo. Por este motivo la megalomanía suele estar asociada al poder.

Muchas grandes figuras históricas han sido catalogadas como megalómanas y narcisisitas. Sin duda dos de los casos más conocidos y comentados son los de Julio César o Napoleón Bonaparte. ¿Se te ocurre algún caso real que pueda estar asociado al comportamiento megalómano? En España, por ejemplo, se ha asociado este perfil psicológico con la figura del joven Francisco Nicolás Gómez Iglesias, que saltó a los medios de comunicación españoles como el Pequeño Nicolás. Este muchacho, con tan solo veinte años de edad, se hizo pasar por asesor del Gobierno y del CNI (Centro Nacional de Inteligencia).

Pero, ¿qué es la megalomanía?

Se considera que la megalomanía es una condición psicopatológica presente en individuos con

  • Fantasías delirantes de poder.
  • Personalidades narcisistas.
  • Hinchada autoestima.
  • Creencia en que son omnipotentes y de gran relevancia.

El término se acuñó en 1968 por el psicoanalista austríaco Heinz Kouht. Hasta entonces este mismo trastorno era conocido como personalidad narcisista.

Por norma general los psiquiatras y psicólogos distinguen entre dos tipos de perfiles asociados a la megalomanía.

Rasgos o trastornos de personalidad megalomaniáca

Los individuos cuya personalidad tiene estos rasgos son aquellos que tienen un concepto grandioso de sí mismos y una elevada autoestima. Estos trastornos de la personalidad les impiden ver con claridad la realidad en la que viven y por norma general la alteran a su gusto. Las personas que padecen este tipo de rasgos suelen estar muy contentos consigo mismos, por lo que es muy difícil que acudan a un psicólogo o psiquiatra. Aquellos que lo hacen pueden llegar a darse cuenta de que padecen estas alteraciones con el tratamiento adecuado.

Este tipo de rasgos suelen estar presentes en el individuo desde su más tierna infancia. Son parte de una personalidad y no aparecen porque sí de repente. Se van desarrollando poco a poco con el pasar de los años llegando a su plenitud en la edad adulta.

Muchas personas relevantes padecen estos trastornos. Sin embargo pasan desapercibidos en la sociedad debido a los altos cargos que ostentan.

Trastorno delirante megalomaniáco

Se considera que una persona puede padecer un trastorno delirante megalomaniáco cuando, por lo menos durante un mes, comienza a creer que es un ser único y grandioso. Muchas de las personas que se ven afectadas por este trastorno llegan a pensar que son profetas o incluso la reencarnación de Dios. Durante este lapso de tiempo el paciente comienza a alejarse de la realidad cotidiana y a ser menos objetivo con ella. Por norma general estos individuos son incapaces de reconocer la existencia de otro tipo de realidad que no sea la que ellos mismos consideran como buena.

El trastorno delirante megalomaniáco se caracteriza por aparecer en un momento dado en la vida de una persona. Es decir, que no se trata de rasgos de la personalidad que estén presentes en el individuo desde su más tierna infancia.

¿Los megalómanos son verdaderamente personas superiores?

Lo cierto es que no, pero esa creencia les hace fuertes socialmente y capaces de llegar mucho más lejos en la vida de lo que otra persona normal es capaz de llegar. El amor por uno mismo ofrece una seguridad que gusta a todo el mundo y es perfecta para altos cargos.

Ellos mismos consideran que tienen más capacidad que otras personas. Y con esta creencia son capaces de obtener puestos de más poder e influencia que otros miembros de la sociedad. Y aunque socialmente son perfiles que están bien vistos y son aceptados, no resultan empáticos.

Por norma general aquellos megalómanos con un gran amor por sí mismos y un aplomo envidiable suelen esconder tras un análisis en profundidad a individuos con enormes carencias o con un elevado sentimiento de inferioridad. Algunos tienen una gran sensación de vacío que está presente desde su infancia. Muchas veces por un vago apoyo familiar en las épocas de desarrollo del paciente.

Por norma general los perfiles que padecen de megalomanía suelen tener una relación afectiva prácticamente nula con sus padres. Suelen ser relaciones carentes de afecto donde los padres directamente no han formado parte de su infancia o no han sido capaces de averiguar cuáles eran las necesidades de su hijo. Muchos psicólogos creen que estos adultos se han visto obligados a mostrar una imagen de sí mismos grandiosa y elevada para conseguir que sus padres se percatasen de su presencia cuando eran niños.

La mayor parte de los casos de pacientes con megalomanía tienen una serie de características comunes en su desarrollo. Suelen ser personas seguras, con gran éxito social y notoriedad y que son capaces de quedar por encima de los demás en la mayor parte de las ocasiones.

¿La megalomanía aparece sola o asociada a otros trastornos?

Por norma general la megalomanía suele ir asociada u otro tipo de trastornos. Es frecuente que se desarrolle a la par que un alto complejo de superioridad o incluso de inferioridad. Estos individuos pueden pasar de un estado de exaltación agudo a sentirse gravemente humillados. Es en esos momentos cuando aparece su baja autoestima.

Muchas veces la megalomanía se asocia a otros trastornos de la personalidad como:

  • Psicopatología o trastorno social.
  • Trastorno histriónico. En este último caso el paciente se ve siempre en la necesidad de ser el centro de atención y suele tener rasgos muy dramáticos en su personalidad.
  • Trastorno bipolar.
  • Trastornos delirantes crónicos.

Cómo se trata la megalomanía

Por norma general los hombres que padecen de megalomanía suelen buscar carreras donde puedan dar rienda suelta a su afán de superioridad. Estas carreras suelen ser la medicina, la política o convertirse en funcionarios de alto rango. Sin embargo, las mujeres megalómanas muestran sus síntomas de una manera bien distinta a la de los hombres. Mientras que el hombre lo hace por medio del poder la mujer lo representa por medio de la seducción.

Se trata de un trastorno de muy difícil diagnóstico porque este tipo de personalidades no suele creer que tenga ningún problema y rara vez acude a tratamiento psicológico.

El tratamiento de esta patología consiste en hacer ver al paciente lo lejos de la realidad que se encuentran sus creencias de grandeza y superioridad. El tratamiento supondría derribar la realidad que ellos viven y mostrarles la verdadera. Los psicólogos, por su parte, creen que la mejor manera de tratar un trastorno de megalomanía es hacerlo con un tratamiento combinado de medicación y terapia. En estos tratamientos se usan neurolépticos con los que reducir la intensidad con la que estos pacientes viven sus ideas delirantes.

Esperamos que este artículo te haya servido de ayuda para conocer un poquito más la megalomanía y entender su significado. Estamos deseando leer tus comentarios un poquito más abajo y conocer tu propia experiencia.

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