Es probable que hayas visto cursos en la red para mejorar la asertividad. Sin embargo es posible que no sepas qué significa este término y si tiene algo que ver contigo. Pues bien, la asertividad es la capacidad de expresar nuestras opiniones y sentimientos y defenderlas. Bonito término, ¿verdad?

En este artículo queremos enseñarte con todo lujo de detalle qué es la asertividad y cómo puedes mejorarla. Esperamos que te sirva de ayuda para ser capaz de defender tus derechos y tus ideas. Y para comprender que tu punto de vita es tan importante como el de los dmeás. ¿Quieres que comencemos? ¡Pues venga!

¿Qué es la asertividad?

Conocemos como asertividad a la capacidad que tenemos la persona de hacer valer nuestra opinión y nuestros derechos de manera amable. Este término implica una capacidad inherente de hacer valer nuestra opinión de manera sincera, educada y sin atentar contra la forma de pensar de los demás. Además, la persona asertiva no solo consigue hacer valer sus opiniones, sino que puede convencer a los demás sobre las mismas o por lo menos conseguir que le escuchen.

En general la inherencia de las personas a decir lo que piensan hace que estas sean:

  • Asertivas. Consideramos asertivas a aquellas personas capaces de dar su opinión sin faltar al respeto a los demás. Es decir, de manera amable y con capacidad de lograr que los demás lo entiendan. Estas personas saben negociar, son flexibles en su forma de pensar y logran cumplir sus objetivos sin dañar a los demás.
  • Pasivas. Los sujetos pasivos, sin embargo, son aquellos que se dejan llevar por la opinión de los demás. Estas personas no son capaces de decir al resto qué es lo que quieren o qué es lo que opinan. Su opinión parece no valer tanto como la del resto a sus ojos.
  • Agresivas. Las personas agresivas, sin embargo, son aquellas que pueden dar su opinión pero lo hacen de mala manera. Lanzan su forma de pensar de forma agresiva y afectando a los demás. Sin tener consideración con lo que opinan el resto de las personas. Como si su opinión fuera el arma de la verdad que esgrimen para cortar cabezas.

¿Es fácil ser asertivo?

Lo cierto es que requiere de práctica. No todas las personas se ven capaces de ofrecer su opinión. Y de hacerlo de manera adecuada, franca, sincera y sin ofender a nadie. Y de conseguir con ello sus objetivos.

Para ser asertivo no hay que tener miedo a expresar lo que uno siente o piensa. Para ser asertivo hay que ser capaz de esgrimir nuestra forma de pensar con maestría y elegancia. Sin ofender a nadie, aportando ideas nuevas que pueden ayudar a los demás.

Quizá uno de los principales elementos que pueden ir en detrimento de la asertividad es la ansiedad. El sentir estrés a decir lo que pensamos puede hacer que nos echemos para atrás y no compartamos nuestros pensamientos. Sin embargo, la asertividad puede ayudar, y mucho, a luchar contra este tipo de ansiedad.

Cuanto más expreses tu opinión, cuanto más aprendas a hacerlo de forma sincera y sin ofensa, más fácil te resultará. Y sentirás menos ansiedad por decir lo que piensas. Poco a poco esa ansiedad desaparecerá por completo y se convertirá en un simple recuerdo muy lejano.

Desde donocmos queremos enseñarte a ser una persona asertiva. Para ello vamos a compartir contigo unas técnicas muy sencillas con las que serás capaz de expresar tu opinión de manera adecuada. Está claro que nadie nace sabiendo. Y estas técnicas te pueden ayudar a alejarte de la pasividad y de la agresividad a la hora de exponer tus pensamientos.

Practícalas siempre que puedas y pronto la asertividad se convertirá en un modo natural de comportarte para ti.

Que Necesitas

  • Leer este artículo
  • Llevar a cabo estas sencillas técnicas
  • Practicar mucho para que la asertividad se convierta en algo inherente a tu carácter

Instrucciones

Te hemos preparado una serie de técnicas muy sencillitas para que aprendas a ser una persona asertiva.

  1. Para ser asertivo tienes que aprender a prepararte. La asertividad no es una característica innata al ser humano. Está relacionada en gran medida con la educación que hemos recibido. Tiene que ver con nuestra capacidad de controlar la ansiedad y ofrecer nuestra opinión. Tiene por tanto mucho que ver con nuestra autoestima. Por este motivo para lograr ser personas asertivas necesitamos pasar por una fase en la que seamos capaces de prepararnos y cumplir nuestros objetivos. Y precisamente para prepararnos hemos de tener claro qué es lo que queremos conseguir. ¿Cuál es nuestro objetivo principal cuando expresamos una opinión? Que los demás la entiendan y que, si consideramos que es válida en una u otra situación, también la apliquen.
  2. Deja de lado las emociones. Para poder ser asertivos tenemos que dejar a un lado las emociones que nos afectan cuando hablamos con otras personas. A veces queremos simplemente llevar la razón y dominar al otro. Otras veces solo queremos liberar agresividad contra otra persona que nos está contando algo que no compartimos y que nos afecta. En otras ocasiones nuestra intención es quedar bien y esto nos aleja de nuestra meta. Que es precisamente compartir nuestra opinión. Las emociones no deben alejarnos de lo que queremos expresar. Así que debemos de ser capaces de dejarlas de lado cuando queremos explicar u ofrecer otro punto de vista. De esta manera, además, tendremos más capacidad de controlar la ansiedad por dar nuestra opinión. No lo convertiremos en algo personal. Simplemente en un punto de vista que creemos que puede aportar algo bueno a los demás.
  3. No tener prejuicios. Esto es muy importante en todas las relaciones que vayamos a tener. Muchas veces juzgamos con antelación lo que otra persona va a decir. Lo que hace. Cómo se comporta. Y a partir de esos juicios de valor que emitimos generamos un comportamiento. Por desgracia en la mayor parte de las ocasiones nos equivocamos. Y cuando pensamos que la otra persona dice o hace algo con una intención determinada (que normalmente no nos gusta), se nos olvida defender lo que queremos expresar. Estos juicios de valor nos pueden conducir a la agresividad o a la pasividad a la hora de comportarnos y hacer que nos alejemos de la asertividad. Piensa que cuando una persona hace algo que nos molesta pero sabemos que ha sido sin querer, normalmente no le damos mucha importancia y terminamos por perdonarlo (o dejarlo pasar) con facilidad. Es decir, que cuando pensamos que alguien hace algo que nos ha podido afecta negativamente con intención positiva, no nos afecta. Sin embargo, si pensamos que nos ha hecho daño adrede la cosa cambia completamente. En este caso ya todo nos importa un pimiento y solo queremos contestar a sus malas intenciones. Incluso llega a humillarle. En ese punto ya hemos perdido por completo de vista nuestro objetivo. La mayor parte de las peleas se basan en juicios de valor confundidos. ¿Por qué una persona a la que quieres o respetas va a querer hacerte daño? ¿Por qué una persona que no conoces de nada va a tener una intención negativa hacia ti? Piensa en estas preguntas antes de emitir un juicio de valor. La gente no intenta atacarte, de verdad.
  4. Busca el momento para negociar. A veces ser asertivo pasa por tener la capacidad de reconocer el momento adecuado para decir las cosas. En muchas ocasiones perdemos la oportunidad de que otro nos entienda por elegir un momento poco adecuado. Sin embargo no te agobies si esto pasa. Siempre hay una segunda opción para volver a encontrar el momento adecuado para conversar e intercambiar opiniones.
  5. Prepárate lo que quieras contar. Ahora que ya tenemos claro que hay que buscar el momento adecuado. Que no hay que hacer juicios de valor previos. Que hay que dejar de lado las emociones dañinas cuando intentamos expresar algo. En general, que hay que prepararse, ya podemos llegar a otro paso muy importante: la preparación. Si queremos que nuestras conversaciones sean asertivas hay que seguir estos pasos:
    1. Ser capaces de describir los hechos. Este sin duda es el punto más complejo de todo el camino de la asertividad. Que no es otra cosa que negociar y explicar tu punto de vista. Cuando queremos ofrecer otra opinión partimos de unos hechos. Y la forma más sencilla de comenzar dicha negociación es basarnos en ellos. Sin embargo a la hora de exponer los hechos hemos de tener mucho cuidado con los juicios de valor. Hay que plantearse un punto de vista objetivo y que nuestra forma de juzgar las cosas a nivel emocional no afecte a los hechos. De esta manera seremos capaces de crear una conversación basada en un equilibrio para las dos partes. Por ejemplo, si queremos decirle a alguien que estamos preocupados porque vemos que se levanta a las 16.00 todos los días y ni estudia ni trabaja, no debemos decirle: “no haces nada con tu vida. ¡Te pasas el día haciendo el vago!” Aquí iría implícito un juicio de valor y un ataque agresivo de la situación. Es más fácil entablar conversación hablando de los hechos “últimamente he notado que te levantas alrededor de las 16.00 todos los días”.
    2. Continuar explicando nuestro punto de vista. Ahora que ya hemos puesto sobre la mesa los hechos, es el momento de comenzar con nuestra explicación. Debemos expresar claramente al otro y sin herirle qué es lo que pensamos y por qué estamos preocupados. Nosotros tenemos tanto derecho como el que más a que nos comprendan y entiendan nuestro punto de vista. Si nos fijamos en el ejemplo anterior la conversación podría seguir así: “me entristece ver que puede estar pasándote algo que te impide estar feliz. Que no te deja seguir el día a día con normalidad”.
    3. Ser claros con nuestros deseos, con aquello que nos ha llevado a poner en marcha esta conversación. No hay nada mejor en estos casos que abandonar los generalismos y ofrecer soluciones. De nada sirve decirle a la otra persona “quiero que dejes de vaguear”. Es más fácil ayudarle a crear un objetivo: “¿Qué te parece si ponemos todos los días el despertador a las 9.00 y pruebas a darte un paseo por las mañanas para relajarte y buscar después trabajo o estudiar durante dos horas?”
    4. Llegar a las conclusiones de estos actos. Por norma general, el cambiar el modo de actuar supone unas consecuencias que esperamos que sean beneficiosas. En este caso la consecuencia será que te sentirás mejor contigo mismo y puede que logres un buen empleo o estudiar algo que te apasione. Si no se lleva a cabo puede que termines cayendo en una depresión y muy triste.

Consejos

Esperamos que este artículo te haya servido para aprender más sobre la asertividad y para saber cómo ser una persona asertiva. Si tienes algún truco más que pueda servir a nuestros lectores, no lo dudes y compártelo con nosotros en el apartado de comentarios. Lo encontrarás al final de este artículo.

Si estás interesado en obtener más información sobre otros temas relacionados con la conducta humana, no dejes de visitar nuestro apartado dedicado al mundo de las relaciones. ¡Te vendrá de perlas y aprenderás muchos más trucos interesantes!

¿Te ha gustado?