Desde los albores de la humanidad, desde el momento en el que el ser humano decide unirse para formar grupos más o menos organizados, desde ese preciso instante, surge la necesidad de crear un nuevo orden, una nueva reglamentación que les ayude a mantener unos mínimos requisitos sociales que deben cumplir. Y sobre este tema, hablaremos en este artículo, algo tan esencial como qué es el respeto.

Como decía, en una sociedad por muy primigenia, elemental y básica que sea su forma de vida, deben establecer una base sólida y estamental que proteja los derechos de cada miembro del grupo ante posibles abusos de cualquier otro de sus componentes.

Un grupo de personas podrán convivir siempre y cuando cada uno esté dispuesto a respetar la libertad del otro.

Han pasado los años, los siglos y las eras. El ser humano, al parecer, ha evolucionado, se ha hecho adulto por encima de las otras especies, pero, según lo veo yo, ha crecido en cuerpo sin desarrollar su mente y sus habilidades sociales.

El día a día, las noticias, la convivencia, los crímenes, las violaciones y un largo etcétera nos demuestran esta afirmación anterior. El ser humano sigue en la época de las cavernas en cuanto a la consideración y el respeto por los demás, nuestra humanidad no acompaña a nuestra evolución.

No somos conscientes del daño que nos hacemos los unos a los otros, no nos damos cuenta de cómo nos pisamos, empujamos, avasallamos por el simple hecho del ego personal.

Sí, estamos en la etapa, no de la socialización, ni de la integración, incluso no estamos en la era de la convivencia. Cada día somos más náufragos en esta isla que llamamos sociedad.

Vivimos como si fuésemos seres aislados, no sabemos lo que es la socialización, la apertura a los demás, el sentirse miembro del grupo, el querer ser uno más entre todos y no único en nuestra especie.

No hemos heredado nada de nuestros compañeros de viaje en la evolución, los animales. Todos ellos saben y entienden qué significa convivir, establecer reglas y que además se cumplan, el relacionarnos de manera civilizada con nuestro grupo en un entorno determinado.

Los animales no son seres aislados y solitarios, sino miembros de una sociedad, de su propia sociedad con sus características propias, de su entorno de vida.

Puedes pensar al leer estas líneas, que aún no me he referido al tema que nos ocupa, qué es el respeto.

Pero, permíteme que te corrija, ya que desde el principio no he hecho otra cosa que hablar sobre el respeto, o mejor dicho, sobre la ausencia del mismo.

Sí, lo afirmo, no existe respeto entre los seres humanos. Y vuelvo a repetir, vivimos en la era del EGO, del yo antes que nada, de mi persona por delante del resto y de mis ideas por encima de las de los demás. Yo y mis circunstancias personales sin importarme, en ninguna medida las consecuencias, que en algunos casos se pueden calificar como extremas, que pueda provocar esta forma de entender la sociedad y el respeto por los demás.

A diario vemos ejemplos de la falta de respeto que nos ha tocado presenciar en nuestros días. Ahora prima la educación de la individualidad frente al bien común.

¿Acaso no hemos presenciado en algún momento situaciones como estas?:

  • Voy en mi coche y me tengo que parar por algún motivo, pero no lo hago a un lado para no molestar al resto de conductores, sino que me detengo en medio de la calle.
  • Tengo un ciclomotor y necesito aparcarlo. Voy y lo aparco entre dos coches sin preocuparme si está demasiado cerca como para impedir que salgan con comodidad los otros dos conductores.
  • Voy andando por la calle y de repente empujo o tropiezo con alguien, ¿pido disculpas? En muchas ocasiones me he encontrado con un simple gesto de ignorancia y pasotismo.
  • Tengo que decir algo en un grupo mientras otros están hablando. ¿Me espero? Cuántos programas vemos en la televisión de “diálogo” donde el respeto al turno de palabra o a la opinión de los demás brilla por su ausencia.
  • Veo a alguien que puede necesitar mi ayuda, o mi asiento, o un gesto amable… ¿lo fácil? Mirar hacia otro lado.
  • Llevo de paseo a mi perro y éste se para a hacer sus necesidades. ¿Cuántas veces hemos presenciado o pisado las consecuencias de la falta de respeto del dueño de ese pobre animal?
  • Estoy en una fila de personas, esperando para entrar o comprar algo… ¿nunca hemos sido víctimas del típico que llega y se coloca por delante aunque haya llegado después?
  • Abro una puerta y la dejo que se cierre sin pensar o mirar que alguien pudiese venir detrás y necesita entrar también.

Y podría seguir con miles y miles de ejemplos más de la falta de respeto y consideración que los seres humanos tenemos hacia nuestros congéneres.

Por ello, lo vuelvo a repetir, vivimos la era del EGOCENTRISMO. Pero podríamos pararnos y preguntarnos ¿Tiene solución? Por supuesto que la tiene. Bastaría con pensar en las consecuencias de mis acciones y dejar de pensar que soy el único habitante en esta isla desierta llamada sociedad.

Instrucciones

Todas estas ideas forman mi reflexión personal de lo que veo y experimento a diario. Y no soy el que va a tirar la primera piedra para lapidar a un culpable, puesto que estoy seguro que yo también, en alguna ocasión, he sido el protagonista y no la víctima de la falta de respeto.

Por ello, voy a exponer a continuación una serie de normas básicas, de instrucciones para que si me encuentro en una de estas situaciones arriba explicadas, entienda que estoy anteponiendo mi sentimiento del egocentrismo al de convivencia y por lo tanto, pueda reaccionar a tiempo.

Quizás si comienzo conmigo mismo, este pequeño granito de arena, pueda después servir a otros para que entre todos podamos ir cambiando nuestra falta total y absoluta de respeto para con los demás.

Me viene a la mente, la forma en la que los niños pequeños aprenden, por imitación.

¿Qué ejemplo a seguir les estoy dando a esos niños que ven como un adulto, su punto de referencia, no tiene respeto por los que le rodean?

Si muchos de nosotros nos esforzáramos por vivir en armonía, podríamos ayudar con nuestro ejemplo a guiar a esos otros que aún están en esa etapa moldeable donde todo puede ser transformado y saber reaccionar a tiempo para que el futuro sea más amable que el presente.

Éstas son algunas instrucciones para vivir con respeto con los demás:

  1. Sé amable.
  2. Pide perdón.
  3. Actúa tal y como quieras que sean contigo.
  4. Piensa en el prójimo.
  5. Abre los ojos y mira alrededor.
  6. Párate y piensa antes de actuar.
  7. Cultiva el silencio si lo que ibas a decir pudiera herir a otro.
  8. Vive y disfruta de tu libertad hasta la frontera de la libertad de tu vecino.
  9. Escucha
  10. Reflexiona sobre lo que has oído.
  11. Actúa en consonancia y en consecuencia.
  12. Respira hondo y siente la vida del otro como si fuera tuya.
  13. Vive el respeto como si se tratara de nuestra propia seña de identidad.
  14. Y por último, respeta la vida y la vida te respetará.

Que Necesitas

Te ofrezco ahora una serie de ideas que podemos necesitar para aprender a ser respetuosos con los demás.

  • Debemos adoptar el respeto como un valor de suma importancia. Tenemos primeramente que respetarnos a nosotros mismos. Y para ello, debemos conocer nuestros derechos como persona, permitirme tomar decisiones, establecernos unos límites que tengan en cuenta no sólo nuestras necesidades, sino también nuestra salud y nuestra vida. Hay que tener en cuenta que sólo nosotros somos responsables de nuestras acciones y no nos vale con culpar a los demás.
  • Para las faltas de respeto de los demás no con nuevas acciones irrespetuosas, sino con palabras tranquilas, como dijimos antes, a veces aprendemos imitando y por lo tanto el dar ejemplo es esencial.
  • Volvemos a repetir la idea de tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Por lo tanto, practica la amabilidad, la calma, la serenidad, la comprensión, la paz y la tranquilidad.
  • Aprende a ponerte en el lugar de los demás, respeta las ideas de los otros aunque sean contrarias a las tuyas. Intenta ponerte en el lugar del otro, siente sus sentimientos y experimenta sus experiencias. Practica la empatía.
  • Reconoce el valor que cada persona tiene. No es necesario que todo el mundo nos caiga bien para poder tratarlos con respeto. Todos merecemos que nos traten con respeto independientemente de la cercanía a nuestras posturas o caracteres. Cuando nos digan algo irrespetuoso, no paguemos con la misma moneda, respiremos hondo, pensemos y actuemos con calma y respetando, por mucho que nos cueste.
  • Debemos aprender a comunicarnos con respeto, porque a veces, sin ser conscientes de ello, podemos haber hecho daño a otra persona con nuestras palabras.
  • Y para comunicarnos de una manera respetuosa es básico saber escuchar con respeto, atención y paciencia.
  • Cuando hablemos con los demás, debemos ser positivos porque la negatividad nos traerá más circunstancias negativas. El respeto es una actitud positiva, por lo tanto, comencemos a ser positivos nosotros con nuestras acciones y palabras.
  • Es importante, si queremos que nos tengan en cuenta y nos valoren, que sepamos valorar las opiniones e ideas de los demás.
  • Y por último, como base de todo lo anterior, actúa en general con respeto: respeta los límites de los demás, gánate la confianza de los otros, no partícipes en críticas negativas incluso las que a veces hacemos de alguien sin estar presente.

Consejos

Por último vamos a ver algunos consejos para ganarse el respeto de los demás. Pero antes que nada, debemos tener en cuenta que aunque los que nos rodean admiren nuestra inteligencia, nuestros hábitos como profesionales, nuestra capacidad de llegar a acuerdos con los demás, el verdadero respeto es una fase superior a todo esto. Vamos a ganar el respeto de los demás cuando logremos que nos respeten como persona.

Pistas para lograr ser respetados:

  • Sé honesto. La credibilidad de una persona es una de las ideas más importantes que debemos irradiar a los demás. Podemos vernos obligados o tentados a mentir en alguna situación, pero al final, esto sólo nos traerá que no vuelvan a confiar en nosotros.
  • Si tenemos que prometer algo a otra persona, debemos cuidar de cumplir nuestras promesas. Esta idea también nos ayudará a aumentar nuestra honestidad y credibilidad.
  • Somos humanos y con derecho a equivocarnos. Pero lo mejor de esta situación es ser tan sabios como para reconocer nuestros errores. La idea es buscar soluciones a nuestro error y no emitir disculpas vacías o descargar las culpas en una tercera persona.
  • Cuida el lenguaje. A veces podemos insultar o molestar a los demás, quizás sin darnos cuenta, pero por el solo hecho de usar un tipo de lenguaje grosero o malsonante.
  • Si nos encontramos ante algún tipo de conflicto, disputa o problema, tratemos de llevarlo de la mejor manera posible, con tranquilidad, sabiduría, paciencia y tolerancia.
  • Sé amable. Ya lo hemos dicho anteriormente, pero la premisa en la que se basa el respeto es muy sencilla, trata a los demás como deseas que te traten a ti. Este artículo trata sobre la compasión, un valor esencial para poder ser amable.
  • Años atrás esto no sucedía, pero ahora con el uso de nuestros móviles es muy común que interrumpamos una conversación al ver que nos están llamando. Este tipo de cosas hacen que nos vean como maleducados y carentes de tacto.
  • Lo mencionamos más arriba, pero creo que es importante. Debemos practicar el verbo escuchar más que el de oír. Hay que saber escuchar, ser paciente, no queramos imponer rápidamente nuestras ideas sin antes haber escuchado las de los demás. 
    • Una buena forma de ganarse el respeto de los demás es estar cerca cuando nos necesitan. Es decir, saber buscar el tiempo necesario para escuchar un problema, o tener el tacto de pronunciar las palabras correctas de ánimo o consuelo. Quizás no logremos resolver el problema que nos cuentan, pero seguro que el sentirse arropado, el notar una mano amiga en el hombro o un abrazo (quizás sea interesante este artículo de cómo abrazar) en el momento adecuado hacen mucho más que una solución para salir del paso.
  • Un buen consejo es saber controlarse, aprender a dominar nuestro genio o nuestro enfado. Nadie niega que podemos enfadarnos por algunas acciones o palabras de los demás, pero es de sabios, saber contar antes de actuar. Si te cuesta trabajo controlar tu ira, este artículo te explica cómo hacerlo.
  • El último consejo es el saber evolucionar, avanzar y no quedarse parado y estancado en nuestras antiguas habilidades. Es decir, debemos ir aprendiendo de nuestros errores para evolucionar nuestra forma de actuar o de responder ante un problema. Olvidemos nuestras respuestas automáticas antes determinadas acciones. Intentemos no ser predecibles y sorprendamos con nuestra voluntad de ser más cercano y abierto.

Y por último, una idea que creo que es la que puede resumir qué es el respeto: El respeto lo obtiene quien se lo gana y no quien lo exige.

¿Te ha gustado?