Halagar a otros nunca ha sido tarea fácil. Para hacerlo de forma natural y desde el corazón y que así lo note la otra persona hay que seguir unos patrones. Lo cierto es que los patrones de conducta hacen la vida y nos ayudan a relacionarnos. Para hacerlo, aprenderemos los motivos y las formas adecuadas.

Tratar a la gente para que sea feliz, nos hace felices

Lo cierto es que hacer cumplidos es una manera de hacer feliz a la gente. Los cumplidos tienen poder, y halagar de forma educada y correcta te hará socialmente poderoso o poderosa.

Uno de los factores principales por los que halagamos es el poder de la persuasión. El agrado es fundamental en nuestro día a día. Verdaderamente nos suelen gustar más las personas a las que gustamos. Sentirnos aceptados y valorados hace que nuestras relaciones sociales se fortifiquen para crear vínculos afectivos poderosos. Hay que aprender a ser amable con las personas.

La mejor manera de halagar, es hacerlo de forma específica. No deberíamos quedarnos en frases como «qué guapo eres» o «qué guapa estás esta mañana». Debemos ir más allá, concretar en nuestros halagos. Algunas expresiones de halago específico serían «me ha gustado mucho como tratabas el asunto de la finanza en el proyecto. Eres muy inteligente y creativa». Con este tipo de halago, denotas credibilidad, lo cual es fundamental para que te tomen en serio. La sinceridad es importantísima a la hora de relacionarse, y concretando, la persona sabrá que estabas atenta o atento a su (en este caso) exposición y que te ha gustado.

Al halagar a otras personas consigues algo bueno

Halagar de manera específica es fundamentalmente un arma de persuasión. Puede hacer que consigas cosas que necesitabas o querías. Puede hacer que tu poder social aumente. Pero no hay que olvidar que el halago es algo positivo para la persona que lo recibe. Esta persona sentirá como aumenta su autoestima y amor propio, se sentirá mucho mejor consigo misma.

En esta época informatizada y tan pendiente del mundo exterior, siempre se llama la atención sobre lo negativo y se obvia lo positivo. Las personas que reconocen los méritos y virtudes de los demás tienen ventaja, una ventaja que pasa inadvertida pero que despierta sensaciones y sentimientos positivos. A todos nosotros nos encanta rodearnos de gente que transmite buenas sensaciones.

Reparte tu buena voluntad con el mundo

Es bastante cierto que si todos y todas valorásemos el trabajo de los demás, el mundo sería un sitio más agradable. La mayoría de las veces no halagamos cuando algo nos gusta o nos llama la atención porque lo damos por supuesto. Nunca des nada por supuesto, porque la gente tiene sentimientos y les gusta escuchar qué hacen bien. Empieza, por ejemplo, por agradecer a tu familia lo que hacen por ti.

Yo recomiendo encarecidamente que no solo uséis los halagos para ligar. La mayoría de la gente lo hace para conseguir algo de alguien, estaría bien que fuera todo un poco más altruista, no uses a las personas y aprende a diferenciar a la gente negativa. Úsalo con amigos, amigas, jefes, parejas o conocidos. Se llama inteligencia emocional. Todos la tenemos pero pocos la usan. En general, halagar a otras personas te hará y te enseñará a ser mejor persona.

Instrucciones para halagar a otras personas

Vamos a aprender a halagar a las personas de forma natural en una serie de pasos sencillos y directos.

  1. Sé sincero o sincera. Si dices cumplidos que realmente no piensas, la gente se da cuenta. Siempre, sin remedio, cuando mentimos se nota de una manera u otra. Simplemente busca un halago que realmente pienses. Saldrá más natural y la persona a la que se lo estás diciendo te creerá. Lo mejor es que mires a los ojos, solemos fiarnos de la gente que sabe mantener la mirada. Es símbolo de seguridad.
  2. Por favor, hazlo desde el respeto. El respeto es fundamental siempre. Si vas a halagar a alguien con un «pero» o vas a referirte a su raza, género o condición sexual lo mejor será que no te aventures. Es un terreno que no tienes que tocar. Probablemente si el halago va condicionado por esos factores lo mejor será que no lo digas.
  3. El cumplido justo, en el momento justo. Hay halagos que en ciertos momentos resultan inadecuados. Lo normal es que uses la lógica. Emplea el cumplido encerrado en un contexto concreto. Volviendo al ejemplo de la exposición, si un colega de trabajo acaba de realizar una quizás lo normal sea halagar su exposición y no su camisa o su apariencia. De la misma forma, hazlo en el momento justo, cuanto antes. Si vas a halagar a alguien por una comida o una cena deliciosa, dilo después de cenar o comer, cuando aún estén todos sentados en la mesa.
  4. Si halagas a alguien, no estás hablando de ti mismo. No conviertas el cumplido en una conversación que te tenga como protagonista. Quedarás como un egocéntrico/a. Si te pones como centro parecerá que hiciste el cumplido para recibir halagos tú también.
  5. Si halagas a un extraño. Evita, bajo todo concepto, los cumplidos muy familiares. Esto se puede aplicar en el ámbito del ligue. No comiences alagando sus atributos sexuales, por ahí no irás bien. Comienza alagando algo de lo que evidentemente se sienta orgulloso u orgullosa. Una prenda de vestir por ejemplo, sus zapatos o un accesorio llamativo. Si presenciaste una acción de la persona que te llamó la atención, te recomiendo que halagues su acción. Por ejemplo si estáis en un bar y ha sido muy amable con el camarero o le ha recogido algo del suelo.
  6. No halagues esperando algo a cambio. Es evidente que cuando realizamos un cumplido esperamos algo, pero a veces debería bastar con recibir el cariño y la sonrisa de a quien halagas. No lo hagas esperando algo concreto. Ser amable con alguien no significa que darte nada a cambio.
  7.  Halaga a tus colegas de trabajo o estudios. Fomentar un ambiente de trabajo cómodo es indispensable. Elige siempre cumplidos sobre su labor o trabajo. Elogia frente a otros compañeros o figuras de autoridad. Esto le hará ver que su labor es digna de reconocimiento. Algunas personas usan la técnica de la abuela. Si no se lo dirías a tu abuela, no se lo digas a tu colega en el trabajo.

¿Que necesitas para halagar a otras personas?

  • Amabilidad
  • Respeto
  • Altruismo
  • Sinceridad
  • Educación
  • Ganas de hacer feliz a la gente

Consejos para halagar a otras personas

Halagar a la gente hace que los demás sientan mayor atracción social por ti. Probablemente si eres buena persona se te devolverá la sensación.

A todo el mundo le gusta estar en un ambiente cálido y amigable. Foméntalo. No te burles de tus compañeros de clase o del trabajo, no le eches en cara sus fallos. Lo mejor es que compartas sus éxitos y virtudes.

Sobre todo hazlo de forma sincera. No se trata de que vayas mintiendo para que la gente se sienta mejor, sino de ver de una manera más positiva lo que la gente hace por los demás. Realmente hay mucha gente que cree que un halago es un favor, no lo es. Si no te sale, no lo digas. Si te engañas a ti mismo y engañas a los demás, fomentarás la creación de las relaciones sobre mentiras. Si quieres tener éxito lo mejor es que seas respetuoso y sincero.

Evidentemente, no «halagues» de forma vulgar el físico de la gente, es de mal gusto. Harás que la persona se sienta incómoda porque es un claro gesto de no altruismo y sentirá que quieres algo de ella.

 

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