Las feromonas son un tipo de hormona que son liberadas por nuestros cuerpos en un esfuerzo para obtener una respuesta de la misma especie.

Es el recurso que tiene nuestro cuerpo para realizar diversas funciones que tienen que ver con comunicarse con otros miembros de nuestra misma especie: tener una química sexual que nos consiga una pareja, para comunicar una advertencia, para solicitar ayuda…. Las feromonas son liberadas por todas las especies animales: insectos, plantas, mamíferos y hasta las bacterias.

Las feromonas son un medio de comunicación vital para la sobrevivencia, la vida en comunidad y la perpetuación de una especie.

Entre las feromonas, las que más nos importan se encuentran las sexuales. Asumimos que mucho, si no es que todo nuestro atractivo sexual procede de estas sustancias.

Los efectos de las feromonas sexuales pueden ser observados en animales, en sus comportamientos y rituales de apareamiento. Por ejemplo, cuando una hembra está en celo, el macho de su misma especie es atraído hacia ella por un impulso incontrolable de aparearse.

Una atracción que no es otra cosa que el efecto de las feromonas sexuales. Este deseo provoca una serie de respuestas diseñadas para llamar la atención de la hembra: el macho puede cambiar el color de su plumaje, su tamaño, cantar o efectuar danzas.

Esta atracción, inducida por las feromonas sexuales, puede incluso llevar a que dos machos luchen entre sí para determinar quién ganará el privilegio de ser el compañero de apareamiento de la hembra.

En los seres humanos, las feromonas sexuales son invisibles e inodoras, pero también provocan efectos similares a los que provocan en los animales. Son mensajes hormonales que se perciben a través de los conductos nasales. Algunas personas poseen un pequeño órgano en el interior de la nariz, llamado órgano vomeronasal, y este órgano sería el responsable de la detección e interpretación de las feromonas.

Muchos seres humanos, sin embargo, carecen de este órgano vomeronasal. Sin embargo, poseen la capacidad de verse atraídos a otras personas por las feromonas sexuales. Los impulso que provocan no desaparecen en ellos. La señal de estas sustancias llega, de igual manera, a los centros de su cerebro donde la emoción y el deseo se producen.

¿Cómo se producen las feromonas humanas? ¿Qué efectos producen? ¿Las podemos crear de manera artificial? ¿Y podemos disfrutar de sus efectos?

Aquí te revelamos los mitos y realidades de las feromonas sexuales.

¿Que necesitas para Feromonas Sexuales – funcionan las Feromonas?

Es necesario saber que las feromonas no causan una reacción instantánea en el sexo opuesto, y mucho menos incontrolable. Esa sustancia mágica sencillamente no existe. Hay que precisar que los efectos de las feromonas sexuales son, en realidad, mucho más sutiles.

Aunque el efecto primario de las feromonas sexuales es atraernos hacia un compañero potencial que esté, a su vez liberando feromonas, es necesario acotar algunas consideraciones al respecto.
Hay una serie de factores que pueden hacer variar el efecto de las feromonas sexuales. Por ejemplo: los procesos evolutivos. Debido a ellos, ya no reaccionamos de manera tan instantánea a los estímulos de las feromonas sexuales: hoy en día obedecemos a toda una serie de procesos de sociabilización para mantener una relación sexual. No obedecemos sólo a la bioquímica.

Es más: las feromona sexuales, en lugar de acercarnos a una persona, nos pueden alejar de ella, al repelernos. ¿La causa? De manera subconsciente nos vemos atraídos por personas con sistemas inmunológicos fuertes, que mejoren a la especie. Buscamos alguien que nos dé hijos saludables.

Instrucciones para Feromonas Sexuales – funcionan las Feromonas

En el caso de los seres humanos, las feromonas son sustancias producidas por el cuerpo, que se liberan a través del sudor y de otros fluidos corporales. La axila es la parte del cuerpo que concentra una mayor liberación de feromonas sexuales.

Feromonas Sexuales - Cómo funcionan las Feromonas

Las feromonas sexuales son productos químicos del cuerpo humano que se transportan a través del aire hasta un receptor cercano. Esta otra persona, aunque no las detecta conscientemente, se ve movida a una respuesta casi instintiva. Por ende, el uso de productos anti transpirantes y desodorantes disminuye la cantidad de feromonas liberadas y su efectividad. Estos producto alteran la composición química de las feromonas sexuales, y con ello con sus efectos sobre la libido humana.

Hay, desde luego, dos tipos de feromonas sexuales: masculinas y femeninas.

Las feromonas sexuales femeninas se liberan en los fluidos corporales creados por los órganos sexuales de una mujer. Las llamadas copulinas se producen en la vagina, principalmente alrededor de la abertura vaginal, y particularmente en los días fértiles.

Cuando una mujer se mueve o respira, pequeñas cantidades de estas feromonas se liberan en el aire. Cuando un hombre las recibe sus niveles de testosterona comienzan a aumentar, incrementando su deseo sexual, pues su cuerpo ha sido notificado que una mujer en posibilidad de procrear se encuentra cerca.

En los hombres, por su parte, las feromonas sexuales reciben los nombres de androsteronas y testosteronas. El mensaje que estas feromonas lanzan a una mujer es que el hombre que las exuda posee un gran dominio sobre su territorio y que posee la capacidad de protegerla. Esto produce en la mujer una respuesta sexual.

Además, las feromonas sexuales masculinas estimulan la producción de las llamadas hormona luteinizante en las mujeres, que también aumenta el deseo sexual femenino.

Es posible usar las feromonas sexuales para aumentar el atractivo hacia nuestras posibles parejas. Sólo es necesario seguir algunas sencillas recomendaciones para potenciar sus efectos.
1. No hay que usar ningún tipo de desodorante o perfume, mucho menos antitranspirante. Todo aquello que inhiba la producción de sudor o que disminuya su olor reduce los efectos de las feromonas sexuales.
2. Si nos sentimos con un bajo atractivo sexual, esto puede deberse a que un desequilibrio hormonal haya reducido nuestra producción de feromonas, o que sean poco efectivas. En este caso es recomendable usar algún tipo de tratamiento hormonal, siempre guiado por un médico.
3. Otra alternativa en el caso de una baja producción de feromonas sexuales es la de usar lociones y perfumes con un componente de feromonas humanas, naturales o sintéticas, que te aporten los beneficios y efectos de las feromonas naturales.
4. Si prefieres evitar los químicos y los efectos de las hormonas administradas a través de inyecciones, puedes recurrir a una alimentación que te proporcione las sustancias necesarias para que se produzcan de forma natural. Granos como la lenteja y legumbres como las setas se encuentran entre ellos.
5. Si usas perfumes o lociones, o sigues algún tratamiento hormonal, recuerda que las feromonas no tienen aroma, de manera que no notarás un cambio en tu aroma al usarlos. Nadie se dará cuenta de que la estás usando… fuera de las personas que te interesen.

Consejos para Feromonas Sexuales – funcionan las Feromonas

Los especialistas recomiendan evitar el uso de hormonas y perfumes, y apostar por estrategias para aumentar los efectos de las feromonas sexuales naturales. Para conseguirlo recomiendan, por ejemplo, hacer ejercicio, que aumenta los niveles de feromonas de manera natural, además de incrementar el apetito sexual.
Otra recomendación es consumir mucho zinc, ya sea a través de carnes y moluscos, sus fuentes naturales, o a través de suplementos alimenticios de este mineral, que es un componente esencial de las feromonas sexuales, y también para aumentar el apetito sexual.

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