La rutina del día a día, la cual implica desarrollar prácticamente siempre la misma tarea, tanto dentro como fuera de casa, puede llegar a generar un alto nivel de estrés y de ansiedad, lo cual provoca un desequilibrio que empieza por la mente y acaba manifestándose en todo el cuerpo. Se comienza a notar más cansancio del debido, por falta de horas de descanso, el agobio por sentir que no se está trabajando con eficacia o rindiendo según las exigencias del jefe de la empresa, teniendo como consecuencia, el aumento de los nervios y generando así, un sufrimiento que crece por momentos. Esta situación también puede nacer de la imposibilidad de gestionar las tareas de la casa, los problemas económicos, la educación de los hijos etc.

Existen mil detonantes que pueden llevar a que la persona pierda la paz interior que necesita para ser feliz, y disfrutar de la vida. Por ello, cuando la propia persona empiece a notar esos cambios en su rendimiento diario, podrá comprobar que los pensamientos negativos son más habituales de lo debido o tenga falta de motivación, entre otros síntomas, debe poner remedio, para lograr frenarlos y superarlos.

Pautas para recuperar la paz interior perdida:

Trata de buscar la solución

Debes pensar que todo el mundo tiene problemas, y que aunque a veces se te pase por la cabeza, no solo te pasan a ti, hay millones de personas en el mundo que en ese mismo instante, están padeciendo circunstancias muy similares a las tuyas, y que si ellos han sido capaces de dejarlas atrás y resolverlas, tu no vas a ser menos. A sí que, cada vez que sientas agobio por una determinada circunstancia en tu vida, sea por tu pareja, tu familia, tu empleo, intenta alejarte por un momento de todo ello, y pensar con claridad, si necesitas consejos para saber cómo afrontar la situación, acude a aquellas personas que sepas que te pueden ayudar, y si te ves capacitado para resolverlas solo, hazlo. Solo debes sacar un espacio de tiempo al día y pensar de qué manera puedes actuar para que esos problemas se acaben. En ocasiones pensamos que los problemas son demasiado grandes y no vamos a ser capaces de solucionarlos, pero no hay que darse por vencido desde el principio, hay que intentarlo y quizá descubras que eras más fuerte de lo que pensabas, y tras conseguirlo, empezarás a valorarte más.

Trabaja la calma

En los momentos donde la situación se te echa encima,  el estrés se une a un sistema nervioso alterado frente a muchas situaciones, que anteriormente no se daban, y los pensamientos negativos cada vez son más recurrentes, debes de intentar buscar la calma. Esto se puede lograr con el control de la respiración, centrándote en ella, inspirando, aguantándo unos segundos y soltando el aire mientras mentalmente se cuenta tres, y así hasta que el miedo de enfrentarte a lo que te aterra, se difumine y regreses a la tranquilidad. Puedes acompañar la respiración, manteniendo los ojos cerrados, para encontrar una mayor concentración, y sobre todo hacerlo en un sitio sin ruido, si es posible, para que sea más fácil de realizar. Otra manera de buscar la relajación es viajar con la mente, a algún lugar que te transmita paz, donde te puedas sentir seguro, la imaginación es muy poderosa y teletransportarse a través de ella a otro lugar donde no exista eso que te da pavor y te causa la ansiedad, es una excelente forma de encontrar la paz interna.

Practica la relajación mediante la meditación

Existen ejercicios enfocados en encontrar la paz y la calma mental, que es la causa de los problemas de estrés y de ansiedad, por lo tanto, hay que tratar de dominar la mente, esto es muy importante, sobre todo saber que mandas tú, y que ningún pensamiento negativo debe condicionarte la vida, ni debe arrastrarte hacia la tristeza. Es por ello, qué practicando la meditación, unas dos o tres veces a la semana, siempre en un lugar silencioso, puede ser sentado o tumbado, se debe lograr de acallar todos los pensamientos negativos que bombardean la mente, y centrar la atención en una sola cosa, bien puede ser un objeto, una música relajante guiada, o lo que quieras, pero la mente debe quedar en blanco, y el cuerpo acompañado de la respiración debe ir soltando la tensión acumulada. La meditación es un excelente ejercicio que con la práctica logra una buena salud no solo mental sino también física, además de que una vez que se libera eso que te domina y te genera un problema, la felicidad está más presente, ya que se recupera la tranquilidad y la serenidad necesarias para llevar una buena vida.

Reconoce el lado positivo

 

En ocasiones, sin darte cuenta entras en una dinámica en la que solo ves el lado negativo de las cosas, crees que todo te sale mal, que tienes mala suerte, o adoptas conductas que no te favorecen, como pueden ser el criticar a otro, sin ni siquiera saber las circunstancias que vive, y empatizar con ello, ya que quizá esa sea la razón de su comportamiento. Te limitas a juzgar lo que hace, su comportamiento, sobre todo si tienes un trato directo con esa persona, y todo ello a largo plazo te genera un problema a ti, que se puede manifestar de mil formas, y que te irá mellando poco a poco, generando sentimientos de ira, rabia, que solo te harán sentirte mal.

Una forma de abandonar ese hábito, es intentar entender cual es la razón por la que el comportamiento que esa persona tiene contigo no es bueno, e intentar hablarlo y solucionarlo, o alejarte definitivamente y cortar con esa mala relación, así se irá el problema.

Buscar lo positivo, significa enfocarte en la forma en la que eso que te causa malestar, reconocerlo e intentar enfocarlo desde una perspectiva positiva, todas las experiencias de la vida nos dejan un aprendizaje, y no vale la pena desgastarse e invertir la energía en peleas, o en malos ratos, que en muchas ocasiones nosotros generamos solos, al pensar de manera equivocada.

El ahora es lo importante

Cuando se piensa demasiado en lo que pasará en el futuro, se generan muchas expectativas que si luego no se cumplen acarrean decepciones, que se pueden ir acumulando hasta mermar el ánimo y el entusiasmo. Debes pensar que el mañana no existe y que tu único pensamiento ha de ser el hoy, lo que vives en el presente, y vivirlo sin miedos, ya que el anclarse al momento presente genera paz y calma, te hace sentirte más fuerte y no te genera inseguridad.

Detecta tus miedos

Los miedos, son las esfinges que a todos alguna vez se nos presentan en la vida, nos impiden avanzar, nos bloquean, y nos vuelven vulnerables e inseguros. Si el miedo te domina eres más débil y menos capaz de enfrentarte a la vida. Es difícil afrontarlos, y en muchas ocasiones cuesta reconocerlos, a veces se cree que por ocultarlos van a desaparecer antes, pero es todo lo contrario, los miedos no deben convertirse en crónicos, por eso no se debe permitir que nos perturben, hay que exteriorizarlos, y pedir ayuda, encontrar que es aquellos que te produce ese miedo y enfrentarlo, es la única manera de vencerlo y hacer que desaparezca. Cuando el miedo no te domina, tienes paz interior, pues te sientes en armonía y capaz de afrontar retos.

No cambies ni ocultes tu forma de ser

Ser fiel a uno mismo a tus pensamientos e ideales, sin importar si la gente de alrededor los aprueba o no. A veces, nos sentimos rechazados porque nuestra opinión no concuerda con la de la mayoría, y tendemos a pensar que somos raros, y acabamos ocultando nuestra autentica personalidad y creando una imagen falsa de nosotros mismos, para agradar a los demás, cuando en realidad esta no existe. Sentir el rechazo de la gente es duro, pero debes pensar que antes o después llegarán a tu vida personas que conecten contigo y con las que compartas muchas cosas, pero para ello antes tendrás que haber conocido a personas con las que hayas chocado, para así darte cuenta de qué clase de persona es afín a ti y apartar a las que no lo son. Cuando llegue ese momento sentirás un bienestar profundo que te aportará la felicidad que necesitas.

Valora el silencio

Se suele pensar que la soledad es mala, y que solo en momentos de tristeza es cuando uno necesita estar lejos de la gente y encerrarse en su mundo interior. Sin embargo, hay que valorar y saber apreciar que a veces es necesario ese silencio, para descubrirnos a nosotros mismos, ahí es donde podemos encontrar la calma, que tanto se necesita cuando se está abrumado por los problemas. Escuchar lo que el corazón dice, con una respiración guiada y mucha concentración, es la mejor opción que se puede tomar para lograr la paz interior.

Se agradecido

El ejercicio de dar las gracias se practica poco, se suele ser agradecido cuando uno se siente afortunado porque le ha sucedido alguna circunstancia puntual, o ha salido de algún problema, solo cuando estamos en medio de circunstancias malas, y ocurre algo bueno, es cuando nos damos cuenta de que hay que agradecer. Ser agradecido, es algo que debe convertirse en habitual, y debería repetirse como un mantra que se tendría que decir a diario, agradecer lo que tienes, lo que eres, la gente que te rodea, incluso aquella que en algún momento te hizo sufrir, pero que te dio una lección de vida que te hizo abrir los ojos y ser mejor. Se suele decir que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, asique una manera de valorar lo que se posee es agradecerlo, no importa el cómo, importa el hecho de hacerlo.

Disculpate por los errores

Con el tiempo uno aprende que no siempre se puede llevar la razón, y que no hay que caer en el orgullo, pero no tenemos tiempo de mirar alrededor y valorar la opinión o la situación del otro, ponemos por encima lo nuestro y eso nos lleva a alejarnos de la familia, de amigos, o de la gente que nos rodea. Ese comportamiento no es bueno, y es obligatorio modificarlo, a veces el dolor que se siente ante una determinada situación nos hacer decir cosas que ni siquiera sentimos en realidad, pero que nos salen en ese momento de cabreo, y se dicen sin pensar, en que se puede causar mucho daño. Es por eso que, para lograr tener una paz interior, hay que ser capaz de darse cuenta de cuándo nos equivocamos y no pensar que es de cobardes el pedir perdón, si no que los valientes son los que se atreven a dar la cara y reconocer sus fallos. Reconocer los errores conlleva olvidar y perdonar aquello que nos molestó, abandonando los malos pensamientos que nos producían recordar ese momento, y cambiarlos por una solución, así se liberará energía negativa que se sustituirá por calma y serenidad.

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