Muchas veces la ira es un problema frecuente con el que se enfrentan los psicólogos, de hecho varios de los terapeutas están especializados en trabajar únicamente el control de la ira y la agresividad, esto nos da a entender que es algo que afecta a muchísimas personas. El cómo controlar la ira es algo que mucha gente se pregunta cuando ven que este sentimiento les está afectando. A continuación traemos algunos consejos para poder controlar la ira, siempre teniendo en cuenta que dependiendo del caso, puede ser totalmente necesaria la ayuda profesional.

Una ira descontrolada puede hacer que nos sintamos bastante mal, sobre todo cuando dicho enfado, frustración o rabia afecta en una forma negativa las relaciones que nos rodean ya sea con amigos, familiares o compañeros, también con desconocidos, la única manera de progresar es dejar que aquellos pensamientos que son negativos no sean los predominantes.

Puede haber técnicas que ayudan a un mejor control y manejo de la ira y de esta forma expresar la rabia de una manera diferente, un enfado o un enojo de vez en cuando no es tan malo, incluso puede ser sano para dejar salir ciertas emociones, pero cuando ésta siempre está constante y siempre nos expresamos así, ya hay un problema, puede llegar incluso a ser peligroso. Esto será malo tanto para las relaciones interpersonales como para nuestra salud.

Qué es la ira

Comencemos por explicar este término, la ira resulta ser una emoción que es caracterizada cuando se presenta un aumento veloz en la presión arterial, el ritmo cardiaco y el nivel de adrenalina y noradrenalina en la sangre, por todo esto lo más normal es que una persona con ira sude, se ponga roja, sus músculos se pongan tensos, respire muy rápidamente y que la energía de su cuerpo se vea aumentada.

Esta emoción está muy relacionada con un impulso agresivo. Hay expertos que dicen que la ira es una forma en que el cerebro se manifiesta para así poder huir o atacar un peligro, cuando se está en un momento de ira nuestros instintos bajan y por lo tanto también la capacidad de razonamiento.

Qué causa la ira

La ira puede darse como una consecuencia de diferentes estados entre los que pueden estar la envidia, el miedo, la inseguridad, entre otros, también cuando creemos que no somos capaces de poder afrontar alguna situación en concreto. En otras palabras, esta aparece en las situaciones que nuestra mente percibe como amenazas y por ende se fundamenta en sentimientos como la frustración, el temor, el miedo y hasta el cansancio.

Consejos para controlar la ira

El hecho de estar tomando conciencia de que hay unas causas que nos llevan a la ira es un gran avance, pues el control de la ira está principalmente ligado en poder lograr racionalizar nuestras emociones y así evitar impulsos que pueden ser totalmente irracionales, evitando así reacciones que pueden ser perjudiciales en nuestra vida.

En cambio si mantenemos un estado de ira y agresividad, las experiencias en nuestra vida personal serán totalmente desagradables, en conclusión, el factor más clave para poder manejar la ira viene a ser el autocontrol, acompañado de lo siguiente:

No acumules ira, gestiónala de un modo adecuado.

Cuando sucede algo injusto y no tenemos una reacción, vamos tendiendo a acumular enfado e ira, en algún momento todo ese enojo que tenemos guardado saldrá a flote y puede llevar a que reaccionemos de una forma violenta ya sea física o verbal, por eso es importante ir enfrentando todos los problemas con el mayor control posible y con asertividad, no hay que ir dejando que la ira vaya creciendo y creciendo.

La mentalidad ganador – perdedor no es una buena opción

Debemos evitar este tipo de mentalidad, donde nos enojamos como reacción que sale por culpa de una frustración que sentimos por no haber podido lograr algo que nos hayamos propuesto, o cuando algo no salió como lo queríamos, en estos casos lo que se debe buscar es tener empatía, pues este es el rasgo que distingue a las personas que tienen una tolerancia a la frustración, que aceptan las contrariedades que trae la vida y claro está, el de poder controlar esa ira. Las relaciones de tipo interpersonal no se deben ver como un juego en donde se pierde o se gana.

Reflexiona y piensa en esas causas que te están volviendo irascible.

Cada vez que tengas este tipo de reacción, piensa si realmente vale la pena, si se justifica y sobre todo si te puede ayudar en algo, esto puede que te ayude a controlarte en otras ocasiones. En muchos momentos ni se nos pasa por la mente pensar por qué de un momento a otro estallamos en un furor de ira, esto por ejemplo es común cuando conducimos un automóvil y reaccionamos al instante haciendo gestos groseros o insultando al otro conductor cuando hace algo indebido, de nuevo piensa por qué la reacción y qué consecuencias podría tener.

Descansa suficiente

Si te encuentras agotado ya sea mental o físicamente, la ira y por lo tanto las reacciones agresivas pueden salir a flote más frecuentemente y contarás con herramientas reducidas para poder gestionar esto, por eso se hace necesario un buen descanso: dormir las ochos horas recomendadas (cuantitativo) y lograr un buen descanso (cualitativo), hay momentos en el día en el que seguro pensarás que eres más vulnerable, si estás descansado podrás analizar mejor la situación.

La meditación, la relajación y el autocontrol

Relajarse es una de las mejores maneras que sirven como prevención ante un ataque de ira, puedes buscar la forma que más te guste para esto, practica yoga, medita, haz algún deporte o porqué no tomar un baño de burbujas,  busca un método que te relaje y que distraiga tu mente, la idea es que esto haga que te encuentres en un estado más positivo.

Respiración

Puede estar muy ligado al punto anterior, en un momento en donde crees que vas a tener un ataque de ira, respira profundamente y lento, hazlo alrededor de 20 segundos, de este modo harás que la negatividad en tu cuerpo baje y por lo tanto la irascibilidad.

Tómate un tiempo

Parece una frase de cajón pero puede funcionar, cuando sientas que vas a reaccionar con ira, cuenta hasta 10, esto puede ayudar a que tu temperamento se calme.

Tomar distancia

Puedes tomar distancia de aquella persona con la que estás enojada, por lo menos hasta que tu frustración y enojo se disipe un poco y así evitarás actos agresivos, esto también te permitirá pensar en el asunto y en por qué el enojo.

Expresa los motivos

Es bastante bueno si logras poder expresar la frustración que tienes sin tener confrontación, el gritar no hará que el otro se convenza de que tienes razón, en cambio si haces una argumentación honesta, inteligente y en calma, puede ser eficaz,  identifica los problemas y si es posible también plantea las soluciones, si logras convencer al otro, las probabilidades de que las cosas vuelvan a suceder serán menores.

Pensar antes de hablar

Cuando reaccionamos sin pensar, muchas veces nos arrepentimos de aquello que dijimos, en caso de que igual esto pase, es importante que sepas pedir perdón y dejar el orgullo a un lado.

Soluciones para diferentes situaciones

Lo peor que se puede hacer es pensar todo el tiempo en aquello que hizo que estalláramos, lo ideal es trabajar de forma conjunta, con la otra persona, aquello que nos hizo enfurecer y así poder resolver dicho asunto, en este punto es importante aclarar que también deberás aceptar escuchar  la versión del otro, no debes llegar a soluciones y acuerdos antes de que hayas comprendido los argumentos de ambas partes.

No guardes rencor

Si perdonas, de seguro ambos se sentirán mejor, realmente es imposible esperar que todo el mundo se comporte como nosotros queremos, de hecho el rencor es uno de los sentimientos más negativos que hay, cuando un problema ya sea resuelto, lo más sano es olvidar lo que sucedió y sacar de adentro ese rencor y resentimiento, no debe quedar ahí para sacarlo a flote en una nueva discusión, eso no está bien.

El humor y la risa

La risa libera endorfinas y por lo tanto libera tensiones, pero sin ir a usar el sarcasmo, puesto que esto sólo ocasionará que los sentimientos del otro se vean heridos y antes que mejorar las cosas las empeorará, si crees que no te puedes reír, por lo menos sonríe.

Habla en primera persona

Si hablas en primera persona, evitarás culpar o criticar al otro, hacer lo contrario podría hacer que haya más resentimiento y enfado y la tensión se aumente, es preferible decir deberías haberme colaborado en vez de decir tu no ayudas para nada, no sirves para nada.

Evita personas y situaciones irritantes

Debe haber situaciones y personas que tú sabes con antelación que fácilmente te pueden llevar a la negatividad y aumentar la ira, por eso es bueno, mientras más puedas, tratar de evitar esto y así no estar fácilmente en la ira, aunque es cierto que a veces esto no será posible porque puede ser algún familiar o jefe, pero si es posible podrías tener un diálogo con la persona para que las cosas no resulten de la peor manera.

La terapia

Si es necesario busca la ayuda de un profesional en psicología, esto no tiene nada de malo y te podría ayudar mucho, es la persona más idónea para acompañarte en este proceso, encontrarás que te ayudarán con técnicas para el control de las emociones y una reestructuración de tipo cognitivo.

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