¿Tienes dificultad a la hora de expresarte en público? ¿Quieres poder hablar sin trabarte o tartamudear en el progreso?

Tener una buena elocuencia suele ser importante, sobre todo para las personas que en el proceso de su trabajo tienen que relacionarse con otras personas e incluso tienen que hablar delante de un público numeroso.

La capacidad de ser elocuente puede aprenderse, no es algo innato, por eso aquí vamos a darte algunos consejos para que puedas expresarte en público de forma fluida y que además puedas llamar la atención de tu público y conseguir tus objetivos.

Si deseas aprender cómo ser elocuente sigue leyendo este artículo de doncomos.com donde vamos a mostrarte algunos consejos para desarrollar la elocuencia y mejorar esta habilidad tanto como desees.

Qué es ser elocuente

Ser elocuente es la capacidad que tiene una persona para expresarse en público de una forma fluida, sin trabas, con elegancia y de forma que pueda persuadir  y atraer a su público. Gracias a la elocuencia la persona puede expresar sus ideas y emociones de forma convincente y puede persuadir al oyente gracias a su apropiada y llamativa forma de expresión.

La persona con una buena elocuencia puede exponer sus ideas de forma que parezcan interesantes y que puedan ser entendidas por todas las personas, da igual el conocimiento y los estudios que tenga su público.

Cómo ser elocuente

El vocabulario es importante. Recuerda que porque tengas un extenso vocabulario no significa que tengas un fuerte vocabulario. Si deseas ser elocuente olvídate del vocabulario complicado y cíñete a dar una explicación simple y fácil de entender. Si te expresas de forma clara y con un vocabulario corriente pero que no sea vulgar lograrás llamar mejor la atención de tu público. No por utilizar palabras adicionales y poco corrientes en tu vocabulario sonarás más inteligente.

Por otro lado es importante que uses las palabras que conozcas bien. No por querer usar nuevas palabras implica que las usarás correctamente. A veces se comete el error de usar vocabulario de mala manera y al final tu charla resulta poco elocuente, y puedes llegar incluso a confundir a tu público o también que se harte de ti porque le cuesta vislumbrar qué estás diciendo.

Las referencias son muy útiles. Cuando estés explicando una idea un pensamiento o alguna otra cosa, puedes realizar alguna referencia a la literatura clásica, al arte, a la cultura, o por ejemplo a acontecimientos históricos que puedan ayudarte a aclarar mejor lo que estés explicando. Estas referencias son muy útiles, y además parecerá incluso que eres más inteligente, pero debes saber usarlas y ponerlas en tu discurso en el momento apropiado.

Por supuesto en tu discurso debes olvidarte de las muletillas. No rellenes los espacios entre palabras o los momentos de descanso o en el que intentas por ejemplo recordar una idea con muletillas. Estas palabras y sonidos tienen la capacidad de hacer que tu discurso suene mucho menos profesional. Evita la tentación de rellenar cada espacio vacío, ni que estas muletillas salgan a lo largo de tu discurso sin apenas darte cuenta. Por eso siempre es recomendable que sepas exactamente lo que vas a decir a continuación para que no uses estas muletillas en el transcurso de expresar la siguiente idea.

Debes pronunciar cada palabra correctamente. Puede que tengas preparado el mejor discurso del mundo, pero si a la hora de expresarlo verbalmente no eres capaz de pronunciar las palabras correctamente sólo lograrás confundir a tu público. Tómate tu tiempo. No hace falta que des el discurso a máxima velocidad. En cambio, busca una velocidad que te permita expresar cada palabra de buena manera pero que además mantenga el interés de tu público. (Un discurso demasiado lento puede llegar a aburrir). Si por acaso tuvieses algún problema para hablar y pronunciar correctamente siempre puedes recurrir a ayuda profesional para que te ayude con tu problema.

Un problema frecuente en las personas que hablan en público es que suelen dejar alguna pausa incómoda a lo largo de su discurso, y esto se debe a que no introducen ciertas transiciones. Estas pausas sólo hacen que parezca que no te habías preparado la charla o el discurso, lo que te resta profesionalidad y además le da la sensación a tu público de que no te importaba esa charla. Para evitar que estas pausas te ocurran familiarízate con el uso de transiciones y de adjetivos, no hace falta que sean rebuscados, con los vocablos más populares es suficiente, piensa que si no te sale esa palabra, podrías intercambiarla por otra fácilmente si te sabes a ciencia cierta su significado y sus usos y además forma parte de tu vocabulario cotidiano.

Las transiciones más frecuentes y que pueden servirte para hacer un discurso más elocuentes son: adicionalmente, es más, en particular, sin embargo, a pesar, y además.

Por otro lado encontramos los siguientes adjetivos más populares y elocuentes que puedes incluir en tu discurso: absurdo, disgustado, de buen gusto, agradable, encantador, breve, espléndido, relevantes, etc.

En ocasiones, como en entrevistas o debates, es importante que pienses muy bien qué es lo que vas a decir y cómo vas a decirlo. Si tu respuesta está demasiado formulada y preparada puede resultar falso o incluso que te falte alguna palabra o idea clave.

Por otro lado debes superar la ansiedad social que pueda ocasionarte el hablar en público. Será complicado que parezcas una persona elocuente si tu voz tiembla al hablar, si tartamudeas al empezar a hablar o hablas demasiado bajo. Puede practicar mucho en casa, aunque es posible que en ocasiones, para superar esta ansiedad necesites acudir a un logopeda, a un consejero o a un terapeuta.

También debes estar relajado, y si no parecer que estás relajado. Si te muestras tenso, estresado o nervioso esto te frenará y no parecerás tan elocuente. Siempre debes parecer natural y no forzado, olvida lo que la gente piensa o pueda pensar de ti, así como la forma en que dices las cosas. Deja que tus palabras fluyan a lo largo del discurso. Haz lo que creas conveniente para sentirte relajado (algunas personas afirman que imaginarse a su público en ropa interior les ayuda mucho).

Debes mostrarte confiado. Si te expresas con confianza al mismo instante parecerás más elocuente y más carismático. Además transmitirás una sensación de atracción y curiosidad a tu público. Aunque no te sientas nada confiado, siempre debes intentar parecerlo, esto también te hará ver mucho más profesional. Aunque empieces creyendo que no tienes confianza pero intentas transmitirla, siempre terminarás dando el discurso con plena confianza en ti, y  en lo que dices.

Como ya hemos mencionado, la velocidad del discurso también es importante, no sola a la hora de pronunciar mejor las palabras, sino también es importante porque si hablases demasiado deprisa sólo estarías transmitiendo estrés y esto no es muy profesional. Si hablas rápido puedes parecer ansioso y sin preparación. Reduce la velocidad de tu discurso, pero tampoco lo reduzca al mínimo para no acabar aburriendo a la audiencia.

Debes mantener contacto visual con tu audiencia, esto te permitirá saber qué tal les está pareciendo lo que dices y además demuestra que estás hablando para ellas, y no para el aire.

Ahora que ya sabes los trucos más importantes sobre cómo ser elocuente ponlos en práctica y da grandiosos discursos.

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