Pedir disculpas no siempre es fácil, muchas veces ponemos el orgullo por delante y creemos tener la razón, ante una situación. Cuando se producen discusiones entre dos o más personas, y acaban mal, tiene como consecuencia un enfado y una frustración entre las partes que han vivido esa misma circunstancia, pues cada una lo ve desde una perspectiva diferente. Cuando crees que tienes la razón ante la opinión del otro, justificas tus acciones o tus palabras a pesar de que las otras personas te intenten convencer de lo contrario. Sin embargo, justificarse es invalidar la disculpa, en el caso de que la llevemos a cabo, pues puede ser percibida por el resto como, poco sincera o hecha por compromiso, y no desde el corazón. Al igual que si la disculpa se hace minimizando el daño que se causó, con frases como:

“Yo no lo hice a posta, tú lo tomaste a mal”

“No es como yo te lo he dicho, sino como tú lo has interpretado”.

Pasos que seguir para disculparse:

 Reconoce tus errores

El primer paso es reconocer que te has equivocado, y mostrar tu voluntad de arrepentimiento, por el daño que pudiste producir a las personas con las que peleaste o tuviste algún tipo de discusión. En un momento de enfado todo el mundo puede perder un poco el juicio y dejarse llevar por las ideas y creencias que se ha creado en relación a la situación que generó el problema. Pero tiempo después, debes pensar en frío y analizar bien lo que dijiste y lo que te dijeron los demás, quizá así te haga entender mejor lo que las otras personas te decían, y en lo que tú no estabas de acuerdo, valorando que no llevabas la razón como te habían empeñado en defender.

Valora la relación que te une a la otra persona

A veces, las disputas se pueden dar con personas con las que no tenemos buena relación, con las que apenas tenemos contacto, por lo que somos más propensos a que estas situaciones se produzcan, pero cuando se da con una persona a la que te une un vínculo más fuerte, debes valorar si merece la pena enfadarte con ella, y dejar que el orgullo te gane, en vez de intentar dialogar y llegar a un punto intermedio. Pedir perdón es una manera de hacer ver que valoras la relación que te une a ella y que no estás dispuesta a perderla, pues el cariño o el amor, está por encima de los egos.

Apunta lo que quieres decir

Si no tienes demasiado claro cómo pedir perdón, puedes coger un cuaderno o algún papel y plasmar los sentimientos que te unen a esa persona, y en base a ellos pensar qué palabras le podrías dedicar, sin herir más vuestra relación. Conocer bien a la persona te servirá de ayuda, pues sabrás cómo encaminar mejor la conversación para que llegue a buen puerto. No debes ser demasiado emotivo, ni demostrar que te ha llevado tiempo pensar, en cómo disculparte, pues si repites un discurso como un robot, la disculpa parecerá forzada y antinatural, por lo que no tendrá credibilidad. Si a pesar de intentarlo no se te ocurre qué decirla, puedes pedir ayuda de alguien que te asesore, y te de consejos.

Busca el momento adecuado para llevarlo a cabo.

En ocasiones, no hace falta tomarse tiempo para reflexionar sobre tus palabras, pues incluso durante la disputa que mantienes, puedes ser consciente de que te has equivocado y estás arrepentido. Sin embargo, tanto durante como, poco tiempo después de la pelea, ambas partes están dolidas y susceptibles, por lo que pedir disculpas durante ese tiempo, quizá caiga en saco roto, y no merezca la pena. Lo mejor es esperar a que los dos estéis calmados, y buscar el momento adecuado, para llevar a cabo la disculpa.

Si la disculpa se produce inmediatamente después de acabar la discusión, esta puede parecer poco sincera, aunque si el problema ocurre en un lugar de trabajo, siendo la causa algún error en el puesto de trabajo, pedir disculpas de manera inmediata, es lo más recomendable.

Hazlo de forma personal.

Para que las disculpas tengan credibilidad y denoten sinceridad, se debe hacer en persona, pues el lenguaje no verbal dice mucho de la persona, mirar a los ojos, es muy importante ya que transmite seguridad en lo que se dice. Los gestos y expresiones faciales también son importantes, pues pueden ser valorados para bien por la otra persona. Al igual que un gesto de cariño como acariciar el brazo, coger las manos del otro o dar un abrazo si es necesario.

Escoge el lugar adecuado

Debes escoger un lugar tranquilo o privado, para llevar a cabo la disculpa, tienes que procurar que no haya mucha gente alrededor que te pueda distraer, para así centrarte en lo que quieres decir. El silencio es propicio en este tipo de situaciones, además que sea un lugar alejado, demuestra que le quieres dar el protagonismo que merece a la persona a la que quieres pedir perdón, pues nada es más importante que solucionar cuanto antes el problema.

Dedica el tiempo necesario

No tengas prisa, debes tener el tiempo suficiente para tener una buena conversación en la puedas pedir disculpas sin que se hagan de mala manera, pues pueden ser interpretadas como un mero compromiso sin importancia, por parte de la otra persona. Lo primero, debes reconocer aquello que hiciste mal, y el momento en el que te diste cuenta del error, expresar tu arrepentimiento y demostrar tu intención por solucionar la situación y no repetirla en el futuro.

Utiliza un lenguaje corporal abierto.

La comunicación no verbal es mucho más importante que la verbal, la manera de moverte, los gestos, la mirada, influyen mucho a la hora de hablar. Mantén un contacto directo con los ojos de la otra persona, no la mires de manera intimidante, pero tampoco centres tu mirada en el suelo o hacia un lado. Evita cruzarte de brazos y piernas, pues se traduce como una posición en la que estás a la defensiva y estás cerrado a la persona. Intenta tener la cara relajada, no hacer muecas, que puedan ser malinterpretadas. Si sueles gesticular mucho con las manos, mantenlas abiertas, no mantengas los puños cerrados.

Declara tu arrepentimiento

Es importante empatizar con el otro, reconoce que obraste mal, y mostrando tu arrepentimiento por el dolor o el daño que le pudiste causar. De esta manera estás valorando los sentimientos del otro, y él o ella seguramente los sabrá valorar. Puedes usar frases como:

“Me arrepiento profundamente de mi comportamiento”

“Siento de corazón haberte hecho daño”

“Discúlpame, no era mi intención que te sintieras mal”

Evita las escusas acompañadas de “peros”.

Intenta evitar los “peros”, mientras te disculpas, pues se entenderá como un arrepentimiento a medias, pues el “pero”, se traduce como un borrador verbal, que anula lo anteriormente dicho, si usas la palabra “pero” estás buscando escusas para justificarte aunque no sean de manera intencionada, y das a entender que todo lo que digas después de ese “pero” no será culpa tuya sino del otro.

Asume tu culpa.

Reconoce que te equivocaste y tu parte de culpa, admite que fuiste el responsable de la discusión por querer llevar la razón, sin escuchar al otro, y cegarte en tus ideas, no importa cuando asumas la responsabilidad, lo importante es que lo hagas. De esta manera estás demostrando que prestaste atención a la situación que hirió a la otra persona. Puedes usar frases como:

“Estoy muy arrepentido por haber herido tus sentimientos”

“Reconozco que tuve la culpa”

“Nunca debí hablarte así”

Remedia el problema

Declara ante la otra persona que procurarás hacerlo diferente la próxima vez, evitarás repetir la situación, porque esta vez te ha servido de aprendizaje, y no quieres volver a pasar ese mal trago, pues tu relación con ella, ya sea de amistad, de pareja o familiar, está por encima de cualquier cosa.

Dale las gracias.

Después de haber mostrado tu arrepentimiento y pedirla perdón, puedes darle las gracias, por las cosas buenas que esa persona te aporta, las cuales quieres mantener durante mucho tiempo, si es un amigo, puedes recordar viejas anécdotas que habéis pasado juntos, que resulten graciosas, o situaciones que hayáis compartido y que forjaron vuestra amistad. Ese viaje al pasado dónde aún no se había producido la pelea, atrae al presente los sentimientos, y hace más fácil que te perdone. Si es tu pareja con la que has tenido el problema, puedes dedicarle unas palabras que demuestren lo importante que es en tu vida, y decirla lo mucho que la quieres, o decirla lo que valoras su compañía. Al igual que si te pasa con un familiar, puedes expresarle aquello que te gusta de él, y que quieres volver a recuperar, pues el rencor no lleva a ninguna parte.

Haz las paces.

La resolución del problema, se puede resolver con una disculpa y con un abrazo o un par de besos, si sois dos hombres quizá prefiráis un choque de manos, para sellar la vuelta a la paz.

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