La comunicación tiene una importancia muy grande en cualquier aspecto de la vida, a través de ella las personas se pueden entender, pueden expresar sus opiniones, pueden dialogar acerca de las situaciones en las que viven y puedes encontrar la solución a sus problemas. Mediante la comunicación se adquieren conocimientos y valores que nos forman como personas y nos preparan ante el mundo. Por lo tanto, es vital que la comunicación exista y que esta se haga de forma adecuada, para ellos se pueden seguir una serie de pautas como son:

Cada situación necesita su momento.

No todos los temas de conversación se pueden llevar a cabo a la misma hora del día, ya que las personas que intervienen en él, no están tan receptivas, si por ejemplo se quiere dialogar acerca de un problema de incipiente dificultad, se recomienda la mañana para tratarlo, ya que las mentes están más despiertas y alerta para ponerse en funcionamiento y encontrar las soluciones más adecuadas. Por el contrario, si el tema de conversación que se quiere tratar es sobre la pareja, o una charla con un hijo, se puede llevar a cabo perfectamente por la tarde o incluso antes de dormir, ya que todo lo que tu mente capte justo antes de entrar en el sueño profundo, es almacenado y guardado como si de un archivo de ordenador se tratase.

Elige el lugar correcto

Al igual que hay que saber elegir el momento, también es muy importante saber escoger el lugar. En el caso de que el tema de conversación sea alguna noticia privada o que requiere tranquilidad y silencio, el lugar correcto sería uno en que solo se encontraran las dos personas que lo van a tratar, sin nadie que pueda servir de interrupción. Si el tema es más común, o simplemente es una conversación habitual que se lleva a cabo a diario, si se puede llevar a cabo en un lugar menos íntimo y público, siempre y cuando la conversación se pueda hacer de manera correcta, sin que el caos que lo rodea arruine el momento. Por último´, si tu profesión es de cara al público y a diario realizas seminarios, conferencias o charlas, debes buscar un lugar amplio que tenga buena acústica, para que tu mensaje llegue de forma clara a todo aquellos que te están escuchando.

Haz que la conversación se entienda bien

Para que cualquier tipo de conversación ya sea coloquial o más formal sea emitida y recibida de manera conrrecta y no pueda producirse malos entendidos, o de pie a malas interpretaciones, es necesario tener una idea en mente de lo que se va a hablar y por dónde lo queremos encaminar. Y sobre todo vocalizar bien, decirlo en un tono de voz medio, que no sea demasiado alto porque expresaría enfado y mandato, ni demasiado bajo porque llegaría a aburrir. Saber expresarse no es un don que tiene cualquiera, por eso deben de buscar las palabras más sencillas que sean comprensibles para cualquiera, evitar el uso de las ironías incómodas o de las bromas de mal gusto. En sí mismo el objetivo es sentirse cómodo mientras se mantiene una conversación o se habla a un número de personas, cuanto mayor sea la confianza más a gusto se podrán desarrollar y tratar los temas. Si se da la circunstancia de que nos toque hablar ante gente que no conocemos o que no nos cae del todo bien y somos tímidos por naturaleza, existen cursos dónde enseñar a transformar esa timidez en seguridad y adquirir confianza en nosotros mismos.

Aléjate de aquello que te entretenga

Hoy en día existen muchos aparatos que nos mantienen entretenidos y ensimismados, robándonos la atención constantemente y haciendo que se la quitemos al resto del mundo. Cundo se tiene una conversación, da igual del tipo que sea, es importante dedicarle la atención que requiere a la persona con la que la estamos manteniendo, y eso forma parte del respeto hacia ella. Por lo tanto, en el momento en que nos dispongamos a hablar con alguien, tenemos que dejar a un lado cualquier otra cosa que nos distraiga de ella. Además, si esto ocurre la otra persona se puede enfadar y cortar el dialogo sin pensárselo dos veces y llevaría toda la razón del mundo, porque no le prestaste la atención que necesitaba.

 

Cuida el lenguaje no verbal

Se pueden encontrar múltiples y diferentes formas para llevar a cabo el acto de comunicarse, en las que no solo intervienen las palabras, ya que el cuerpo y los gestos se encargan de mostrar la otra parte que a veces tratamos de ocultar, pero que también forma parte de la comunicación. El lenguaje no verbal es fundamental a la hora de mantener una conversación o dar una clase ante un gran número de gente. Las expresiones que hagamos con la cara pueden dar a entender que estamos cómodos y contentos mientras hablamos, sin embargo cuando ponemos una expresión tensa en la que intervienen las cejas o la boca, podemos dar lugar a mal entendidos como que no estamos de acuerdo con aquello que estamos escuchando, en el caso en que seamos la parte receptora, por eso mantener la cara relajada y no tratar de gesticular demasiado, es lo más conveniente a no ser que estemos hablando con un amigo o un familiar y conozcan bien nuestra forma de ser y no se lo tomen como un mal gesto, sino como algo normal en nuestra manera de hablar.

La mirada es otra parte importante, cuando dos personas se miran a los ojos mientras se comunican, están mostrando que tienen todo el interés puesto en el otro y que además tienen la seguridad en sí mismos que necesitan. No se debe de abusar de una mirada fija, pues puede resultar incómoda, está bien que se alternen miradas de unos cuantos segundos y algún que otra sonrisa. Una de las claves acerca del lenguaje no verbal, que es tema desconocido para muchos, es que cuando una persona desvía la mirada constantemente y no es capaz de mantenerla con la otra persona con la que está hablando, significa que está nerviosa y que incluso al responder está mintiendo.

Confía en tí

Para que la comunicación se desarrolle de forma óptima, existe algo fundamental que es la confianza en sí mismo y en tus posibilidades. Es cierto que no todo el mundo tiene el talento o la serenidad de saber comunicarse de una forma correcta, pues la timidez y los nervios suelen jugar malas pasadas, si a eso le añadimos que el tema de conversación no es de nuestro agrado o no nos sentimos cómodos con él, en un plus añadido en nuestra contra. Pero eso no se debe ver como un gran problema, debes pensar que cuanto más repites un proceso, más lo interiorizas y más rápidamente te va adaptando a su realización, hasta que al final lo haces sin ningún tipo de presión y acabas cogiendo la seguridad en ti mismo que te faltaba.

Da siempre las gracias

No importa si la conversación de está produciendo entre solo dos personas, entre un grupo de gente, o quizá sea de una persona hacia un gran número de gente, siempre se debe ser agradecido, pues quizá la otra parte dejó lo que estaba haciendo por ir simplemente a escucharte y tratar de ayudarte en algún aspecto que tu necesitabas, pudiendo haber declinado la invitación decidió asistir y escucharte.

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