Cuando se está en una relación no es oro todo lo que reluce. Evidentemente al principio siempre será todo muy bonito o más llevadero pero conforme se vaya cogiendo confianza y haya más roce… también se descubrirán algunos problemas o surgirán.

Hay algunos motivos que siempre en las relaciones hacen que hayan discrepancias y muchas tensiones. Algunas parejas discuten o pasan por encima del tema, pero otros tienen tal tensión que finalmente, terminan rompiendo debido a estos casos.

Resolver los problemas con algunos trucos que suele funcionar: motivación y empatía.

Instrucciones

  1. Relaciones familiares. Siempre el tema de las familias es de los más peliagudos. Los padres, cuñados (generalmente por este orden) suelen ser con lo que surgen más discrepancias.
  2. Diferencias entre la pareja. A la hora de enfocarse y enfrentar los objetivos e intereses. El día a día deja entrever el modo en que cada uno lleva la vida y no es lo mismo hacerlo solo que acompañado. Hay que intentar ser razonable. Considerar la opinión del otro y ponerse siempre en el pellejo de la otra persona para intentar comprenderlo/a.
  3. Diferentes objetivos. No hay nada peor en la pareja que tener objetivos diferentes. Pueden ser pequeñas cosas pero acaban convirtiéndose en un autentico problema a la larga. Por ejemplo: a ti te gusta ahorrar y tienes más cautela con el dinero para un futuro vivir mejor. En cambio a tu pareja no solamente no le gusta hacerlo sino que tal y como le entra el dinero, se lo gasta.
  4. Diferentes intereses. Más o menos un conjunto de todo lo anterior pero más claro. Hay un objetivo claro y ninguno de los dos piensa lo mismo. Mal asunto… Uno por ejemplo quiere tener hijos y el otro no porque quiere hacer otras cosas antes o tiene otros planes.
  5. Hábitos cotidianos (diferentes). Aunque no parece ser un problema grave e incluso puede parecer una tontería o que pasa de largo, realmente crea grandes grietas en las relaciones sentimentales. No hay nada peor que ir desgastándose la relación.
  6. Comportamientos erráticos. Algo que al principio puede llevar a discusiones pero en poco tiempo, termina rompiendo las relaciones o convirtiéndose en relaciones toxicas.
  7. Insatisfacción sexual. Puede parecer una tontería que no se hablen estas cosas o que ocurran, pero es más frecuente de lo que puede parecer. Muchas parejas no quieren hablarlo porque les da vergüenza o no quieren que su pareja se enfade o le sienta mal. En algunos casos el hombre tienen algún problema de disfunción sexual y por no comentárselo a la pareja, acaban teniendo muchos problemas. En ocasiones también la mujer puede tener problemas y no lo hablan… siempre lo mejor tener plena confianza, hablar las cosas y admitir los problemas.
  8. Comunicación negativa. ¿Esto que quiere decir? Nos referimos a los pensamientos negativos, paranoicos, etc. Cuando se dice paranoico siempre hacemos referencia a como la otra persona ve a la otra. Es decir, ¿en que estará pensando? ser excesivamente controlador, posesivo, celoso…
  9. Las suegras. Parece un gran tópico pero es la realidad. No todas son iguales, de igual modo que en ocasiones las suegras son excepcionales y las nueras son las que causan problemas… Evidentemente, no se puede eliminar a la suegra como tampoco a la nuera, así que hay que tener una buena comunicación con la pareja para resolver este conflicto.
  10. Infidelidades. Las relaciones de pareja son cosa de dos (siempre que no hayan pactos y demás tratos) pero una vez entra en juego una tercer persona o hay una deslealtad y entra en juego la infidelidad, empieza el gran problema de la relación. Son pocas las que terminan superándolo o incluso se ven fortalecidas. Por lo general, no termina bien.

Que Necesitas

La motivación: para que llegue a buen puerto o por lo menos, intentarlo, deben haber ciertos factores que sean motivadores (para ambos) y tener ganas de disfrutar de la relación, estar juntos, ver la parte positiva de la relación ser optimistas ante las adversidades.

Empatía: La pareja debería tener siempre empatía. Es decir, intentar en medida de lo posible ponerse en el lugar del otro. Hay que intentar hacerlo de la mejor manera posible, no es fácil (y menos en algunas circunstancias) pero no es imposible. No hay que juzgar nunca las necesidades de la pareja, las quejas, frustraciones… es mucho mejor hablar las cosas, preguntar, salir de dudas, compartir las inquietudes, preguntar como se siente el otro.

En una relación obviamente no hay que olvidarse nunca de uno mismo. Tener siempre nuestra propia personalidad, no dejar de ser nosotros mismo por nadie (ni por tu pareja), tener seguridad y autoestima. No hay que cambiar nunca, ni dejar que nadie nos diga cosas que nos dejen peor o no nos hagan sentir más felices.

De igual manera, también hay que ser de la misma manera con la pareja. No intentes cambiarla. Si le conociste siendo como es no tienes porque cambiarle y el a ti, tampoco. Hay que aceptarse, porque de eso se trata. Nadie es perfecto. Ni el ni tu. Debes aceptar lo bueno y también lo malo.

 

Consejos

La rutina no la hemos incluido como uno de las diez motivos de problemas en pareja. Lo hemos decidido dejar como consejo, ya que es más que uno de los peores problemas uno de los más devastadores.

En pareja caer en la rutina es como decir que la relación se está hundiendo y se está terminando o es el veneno en las relaciones. Si no te das cuenta y caes en la rutina sin ponerle remedio y no hacéis nada por remediarlo ni cambiar las cosas, terminareis por acostumbraros, perder el interés por todo y empezarán los problemas, discusiones, el desdén, la desgana… y romperéis finalmente.

Cuando estés con tu pareja intenta conocer su mundo, lo que a el le haga feliz. Lo mismo debería intentar hacer el. Meteros en su mundo si así lo queréis. No hace falta que seas como siameses (porque cada uno tiene su propia vida en definitiva) pero si que está muy bien conocer a sus amistades, familiares… llevarse bien con todos y poder estar en paz y armonía.

En una relación obviamente no hay que olvidarse nunca de uno mismo.

Tener siempre nuestra propia personalidad, no dejar de ser nosotros mismo por nadie (ni por tu pareja), tener seguridad y autoestima. No hay que cambiar nunca, ni dejar que nadie nos diga cosas que nos dejen peor o no nos hagan sentir más felices.

De igual manera, también hay que ser de la misma manera con la pareja. No intentes cambiarla. Si le conociste siendo como es no tienes porque cambiarle y el a ti, tampoco. Hay que aceptarse, porque de eso se trata.

Nadie es perfecto. Ni el ni tu. Debes aceptar lo bueno y también lo malo. Cuando estés en pareja o en una relación sentimental, que sea porque te suma y te hace más feliz. Que estéis bien, a gusto, contentos…si habéis pasado a no sumar, a no complementaros, a estar en desgana, sin perdonar, sin tener ganas de arreglar los problemas, discutir, pasarlo mal… no compensa estar así. Tomaros un tiempo.

Podéis seguir hablando por teléfono, mensajes o seguir quedando pero con un poco de distancia. Otra opción es daros un tiempo (el que consideréis oportuno) pero sin veros en este tiempo y pensar si se puede arreglar la relación que podéis mejorar o si merece la pena luchar por lo vuestro. Si ganan las respuestas positivas, adelante. Si ganan las negativas o estáis mejor solos, no hay mucho más que decir.

A veces la rutina y por comodidad, no se da el paso de salir de la relación.

Hablar las cosas antes de dar el paso definitivo en una relación e iros a vivir juntos. No es lo mismo salir con una persona que convivir con ella. Error grave el que cometen muchas parejas cuando lo hacen pero no piensan en las consecuencias ni en que no es todo tan bonito como lo pintan. No siempre reinará el amor y la paz. Habrán discusiones, tiras y aflojas, enfados, etc. Asúmelo, porque la vida es así.

Si habéis decidido dar el paso definitivo y convivir, antes de llevarte más dolores de cabeza de los que son necesarios o llevarte disgustos, hablar las cosas o poneros las reglas de convivencia. No hay que seguir ninguna, es cosa de dos, de vosotros dos (única y exclusivamente).

Ten en cuenta que dejar claro lo que ambos queréis para el futuro es imprescindible. Que no sea en ese momento no significa que no vaya a llegar… no os engañéis. Si uno de los dos no quiere tener hijos, debe ser claro y confesárselo a su pareja. Al final llegará el momento en que la otra parte quiera tenerlo y deberás ser sincero/a. Si no lo has sido desde el principio es posible que no te lo perdone, te presione o terminéis dejándolo. Siempre la sinceridad y confianza por delante.

Y otro tema que no termina nunca bien es que debéis poneros como regla que sólo vosotros dos sois los que mandáis en casa. No hagáis caso a nadie más. Podéis escuchar comentarios, opiniones y demás, pero a la hora de tomar decisiones o mandar en cuestiones del hogar y la convivencia, que solo sea tu pareja la que termine tomando la decisión junto contigo.

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