¿Qué es el bondage?

La palabra bondage viene del inglés y del francés y significa esclavitud cautiverio. Pero actualmente, cuando se habla de bondage se está haciendo referencia a una práctica sexual que consiste en inmovilizar el cuerpo de la persona con la que se está teniendo sexo. Las ataduras pueden hacerse en una parte del cuerpo dejando libre el resto o inmovilizando el cuerpo entero. Para hacer los nudos y las ataduras se utilizan cuerdas, cintas, cadenas, diferentes tipos de tela, esposas o cualquier elemento cotidiano que pueda servir para restringir los movimientos. Por otra parte, es habitual el uso de mordazas para que la persona no pueda hablar y tan solo pueda hacer ruidos y sonidos con la boca; o utilizar vendas para que no pueda ver nada de lo que ocurre a su alrededor.

Imagen de: http://bajomistaconesamispies.blogspot.com.es/

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Esta práctica se considera estético-erótica y está dentro del contexto del BDSM, dominación o sadomasoquismo. Los límites con el sadomasoquismo se encuentran en el dolor, ya que en el bondage no se utiliza el dolor como fuente de placer, mientras que en el sadomasoquismo es el principal elemento que produce placer.

El placer que proporciona practicar el bondage se encuentra en la dominación de la otra persona. La otra persona se encuentra completamente a merced de quien le ha atado. Es necesario apuntar que, para realizar el bondage, es de vital importancia que exista una gran confianza y respeto mutuo entre los dos miembros de la pareja.

¿Cómo se practica?

Instrucciones

Antes de empezar a practicar el bondage, es necesario que tu y tu pareja halláis hablado y estéis seguros de que queréis hacerlo y de que hay la suficiente confianza entre vosotros para hacerlo.

  1. Lo primero que hay que hacer es tener confianza. No está recomendado hacer esta práctica sexual con alguien que no conoces o que conoces muy poco. Porque, aunque bien hecho no resulta peligroso, estarás inmovilizada y pueden jugarte una mala pasada.
  2. El segundo paso es estar de acuerdo. Tienes que hablar con tu pareja de todo lo que esperas y de lo que espera él sin ningún tipo de vergüenza o rechazo. Expresa de forma clara lo que quieres y deseas.
  3. Lo siguiente que tienes que hacer es elegir un rol. En este caso hay dos posibles opciones, o atas o eres atada. Si eres la que ata, mandarás tú y pondrás las reglas, mientras que si eres atada, tendrás que obedecer y acatar todo lo que te diga tu pareja.
  4. Vive tu personaje. Es decir, sea cual sea el rol que te ha tocado desempeñar, vívelo al máximo. No tiene nada de malo, así podrás disfrutar nuevas sensaciones y descubrir cosas nuevas.

    Imagen de: http://www.yoganonymous.com/

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  5. Es importante que tengas unas palabras claves. Es muy recomendable que tu pareja y tu tengáis unos códigos en forma de palabras que indiquen que la presión de las cuerdas es muy fuerte, que no estás de acuerdo con algo o que estás teniendo algún tipo de dolor.
  6. Existen zonas prohibidas. Por ejemplo el cuello, que no debes pasar la cuerda por él, ya que el bondage en este caso pasaría a ser peligroso. Es necesario que las ataduras no estén demasiado fuertes y que no corten la circulación de la sangre.
  7. Es muy recomendable tener un par de tijeras a mano. En caso de que las cuerdas o lo que hayas utilizado en las ataduras estén apretando demasiado, es mejor tener unas tijeras a mano que puedan cortarlas y así evitar con rapidez cualquier tipo de daño.
  8. Objetos para las ataduras. Lo más habitual es utilizar cuerdas, pero si no te gusta la idea o no tienes en casa, puedes utilizar casi cualquier cosa, como lazos, corbatas, trozos de tela… Y si no quieres usar telas o lazos, siempre puedes recurrir a unas geniales esposas.
  9. Y lo más importante de todo, usad vuestra imaginación. Cread un escenario que os guste a los dos y jugad a que sois personajes dentro de él. Recuerda que el bondage se utiliza para disfrutar y abrir nuevos horizontes. ¡Atrévete!

 

Espero que estas pautas te sirvan de gran ayuda y, para terminar, aquí tienes unos consejos.

Consejos

  • Es importante que tu pareja y tu entendáis que el rol de mandar y el de obedecer las órdenes del otro solo se hace en el contexto de la práctica sexual. Una vez haya acabado la sesión de bondage, cada uno es igual y tiene los mismos derechos en la pareja.
  • Para disfrutar más y que no se haga aburrido, id cambiando los roles, de forma que haya veces que tú seas la persona que ata y pone las normas y otras seas la que está atada y cumple las reglas.
  • Para las palabras claves podéis utilizar colores, frutas o cualquier objeto que se os ocurra. Pero es importante que antes de empezar las tengáis bien claras y aprendidas para que durante la relación sexual no ocurra nada malo.
  • Acuérdate que el bondage no se basa en el dolor para producir placer, por lo que las cuerdas y ataduras se utilizan para inmovilizar pero no para hacer daño. Evita las zonas donde puedas causar dolor a tu pareja o a ti misma.

 

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